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Ray García G.
Diario El Mundo
Ser bombero es una vocación de alto riesgo.
A sus 23 años, Jairo Reyes ya ha vivido lo que muchas personas no experimentan en toda una vida: incendios industriales, fugas de gas tóxico, rescates al borde del colapso y explosiones que ponen en riesgo su vida y la de su equipo.


