
De la Redacción
Durante una visita este martes a la planta de Ford Motor Co. en Dearborn, Michigan, el presidente Donald Trump minimizó la importancia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), al que calificó directamente como “irrelevante” y sin “ninguna ventaja real” para Estados Unidos.
El mandatario republicano insistió en que su país “no necesita autos hechos en México” ni en Canadá, y enfatizó que el objetivo es fabricar vehículos dentro del territorio estadounidense. “Queremos hacerlos aquí. Y eso es lo que está pasando”, declaró, agregando que empresas de México, Canadá, Japón y Alemania “se están mudando” para abrir plantas en EE.UU.
Trump adelantó que el acuerdo comercial, cuya revisión está prevista por ley para este año, no ocupa un lugar prioritario en su agenda. “Ni siquiera pienso en el T-MEC”, respondió al ser cuestionado sobre una posible renegociación con México y Canadá. Aunque reconoció que desea que a ambos países “les vaya bien”, reiteró que el problema radica en la dependencia de productos manufacturados en el extranjero.
El presidente ha mantenido amenazas recurrentes de terminar el T-MEC o reemplazarlo por acuerdos bilaterales separados con México y Canadá, una postura que contrasta con los esfuerzos actuales de cumplimiento del tratado.
En paralelo, la Embajada de Estados Unidos en México informó este mismo martes que el gobierno estadounidense destinará 23.4 millones de dólares adicionales para fortalecer el Sistema Judicial Laboral mexicano. Estos recursos se enfocarán en combatir prácticas antilaborales que suprimen salarios y generan condiciones desiguales para los trabajadores, como parte de los compromisos conjuntos para promover prosperidad en Norteamérica.
El anuncio de Trump genera incertidumbre sobre el futuro del T-MEC en un año clave para su revisión, mientras que el apoyo financiero a México busca consolidar reformas laborales que el tratado exige para mantener un comercio equilibrado y justo en la región.