
De la Redacción
La consejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei, afirmó que no cederá a presiones luego de que representantes de los partidos Somos y PRI le solicitaran separarse del cargo temporalmente mientras se investigan sus nexos con uno de los proveedores del Instituto.
Los señalamientos difundidos apuntan a una relación estrecha con José Alfredo Hernández Casillas, empresario que la UIF investiga por prácticas fraudulentas. Ante ello, la consejera consideró que se trata de un ataque a la institución.
"Cuando se busca descalificar a la presidencia del INE, pues, no se ataca solamente a la presidencia, se está intentando afectar a una institución constitucional del Estado mexicano. Y esa responsabilidad nos obliga a responder con serenidad, pero también con firmeza. No vamos a claudicar ante presiones, descalificaciones ni ataques. Tampoco vamos a abandonar nuestras responsabilidades para entrar en disputas personales.
"A los actores políticos les hacemos un llamado respetuoso y firme, conduzcámonos con altura de miras. Defiendan posiciones, debatan sus ideas, utilicen los cauces legales, pero no conviertan a la autoridad electoral en el adversario que necesitan para sus contiendas", indicó.
Taddei dijo que le causaba extrañeza "escuchar ciertas expresiones", sin precisar cuáles.
"La crítica es legítima, la fiscalización es necesaria, nadie, absolutamente nadie, está por encima del escrutinio público. Pero una cosa es cuestionar con hechos, y otra, muy distinta, es pretender debilitar la confianza en una institución mediante afirmaciones que deben comprobarse", señaló.
Durante la sesión, se confrontó con los representantes del PRI y Somos. "Lo invito a que nos ciñamos al punto del orden del día, es una solicitud de alto nivel", dijo al diputado Emilio Suárez Licona, quien intentaba preguntarle sobre su relación con el proveedor.
"La respuesta que está pidiendo el pueblo de México es ¿qué hacía usted en un festejo, en un evento social con Alfredo Hernández, que es proveedor del INE? Eso ayudaría a resolver muchas de las dudas que existen en este instituto electoral", respondió el legislador. La pregunta quedó sin respuesta.
Por su parte, la bancada del PAN en el Senado exigió la comparecencia de la consejera presidenta.
"Lo que hoy ocurre en el Instituto Nacional Electoral no es un malentendido ni una 'grilla barata', como quiso despacharlo la consejera presidenta. Es un cochinero. Y es un cochinero que le toca explicar a ella", dijo el coordinador Ricardo Anaya.
"Desde el PAN exigimos tres cosas: que el Órgano Interno de Control y la ASF investiguen a fondo y sin plazos cómodos; que la consejera presidenta comparezca ante el Senado para rendir cuentas de cada contrato y cada vínculo; y que se separe de inmediato cualquier decisión relacionada con los proveedores señalados mientras dure la investigación", detalló.
Anaya sostuvo que los casos difundidos por REFORMA obedecen a un patrón: "Un chofer de la presidencia del INE que al mismo tiempo es apoderado legal de una empresa que le vende al Instituto. Un director de Administración que antes representó a esos mismos proveedores. Contratos por cerca de 200 millones de pesos bajo revisión de la Auditoría Superior de la Federación. Un proveedor investigado por la Unidad de Inteligencia Financiera organizándole fiestas a la consejera presidenta, con personal del INE como invitado. Esto no es una coincidencia; es un patrón".
Añadió: "La respuesta de la consejera Taddei ha sido deslindarse: 'ya no trabajan aquí', pero eso no es una explicación, es una evasiva inaceptable. Los contratos se firmaron bajo su presidencia, con las facultades extraordinarias que el oficialismo le entregó a la medida. Quien concentró el poder administrativo del Instituto no puede ahora repartir la responsabilidad.
"El INE no es patrimonio de nadie. Es la institución que los mexicanos construimos durante décadas para que nadie, ni el Gobierno ni sus allegados, pudiera meterle la mano a las elecciones. A ocho meses de los comicios de 2027, México no puede permitirse una autoridad electoral bajo sospecha. La credibilidad del árbitro no se defiende con comunicados: se defiende con transparencia y con consecuencias".