
De la Redacción
Con 121 votos a favor y ninguna abstención ni voto en contra, el Pleno del Senado de la República dio luz verde en lo general al dictamen que modifica el artículo 123 constitucional para reducir paulatinamente la jornada máxima de trabajo de 48 a 40 horas semanales.
La iniciativa, presentada en diciembre de 2025 por la presidenta Claudia Sheinbaum e impulsada por el secretario del Trabajo Marath Bolaños, avanza ahora a la discusión en lo particular, donde se analizarán las reservas presentadas por los grupos parlamentarios.
El cambio será gradual, según el artículo transitorio aprobado:
- 2026: se mantiene en 48 horas
- 2027: baja a 46 horas
- 2028: 44 horas
- 2029: 42 horas
- 2030: llega a 40 horas semanales
La presidenta Sheinbaum había defendido la gradualidad argumentando que “se ha demostrado en el mundo entero” que jornadas más cortas pueden traducirse en mayor productividad, incluso en sectores como servicios y hotelería, sin representar mayores costos para las empresas.
Durante el debate en lo general, legisladores de oposición anunciaron su voto favorable, pero expresaron críticas puntuales. Señalaron que el dictamen no garantiza explícitamente dos días de descanso obligatorio a la semana, y cuestionaron la ampliación del límite de horas extraordinarias, que consideran beneficia más a los patrones que a los trabajadores.
Otro punto controvertido fue la entrada en vigor inmediata de la nueva regulación de horas extra (pago al 100 % adicional y límite de 12 horas semanales), mientras que la reducción efectiva de la jornada máxima se pospone hasta 2030.
El dictamen también establece que el trabajo extraordinario no podrá superar las 12 horas semanales (máximo 4 horas diarias en hasta 4 días). Si se excede ese tope, el pago adicional será del 200 % sobre el salario ordinario.
Las comisiones incorporaron lenguaje inclusivo y prohibieron expresamente el trabajo extraordinario para menores de 18 años, ajustando la redacción original del proyecto.
Con la aprobación en lo general, el Senado inicia la discusión de las reservas que podrían modificar detalles clave del texto. De avanzar sin cambios mayores en lo particular, la minuta pasará a la Cámara de Diputados para su análisis y posible ratificación.