
De la Redacción
Agentes federales de inmigración (ICE) interceptaron en marcha el auto en el que viajaba Liam Conejo Ramos, un niño de 5 años, y su padre Adrian Alexander Conejo Arias, en el suburbio de Columbia Heights, Minneapolis.
El niño fue obligado a bajar del vehículo y llamar a la puerta de su casa para verificar si había otras personas adentro, una táctica que la superintendente de Escuelas Públicas de Columbia Heights, Zena Stenvik, calificó como “usar a un niño de cinco años como carnada”.
Liam y su padre fueron trasladados a un centro de detención familiar en Texas. El padre, originario de Ecuador y con proceso de asilo activo, huyó a pie al ver a los agentes, dejando al niño en manos de los oficiales. Según la portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, “ICE no tenía como objetivo al niño”, sino al padre, y que se quedó con Liam “por su seguridad” mientras se perseguía al adulto. La familia tenía derecho a decidir si el niño era expulsado con el padre o colocado con otra persona, pero hasta el jueves no se había confirmado si se permitió esa opción.
Stenvik denunció que la familia tiene un proceso de asilo en curso y no ha recibido orden de deportación. “¿Por qué detener a un niño de cinco años? No pueden decirme que este niño va a ser clasificado como un criminal violento”, cuestionó.
Liam es el cuarto estudiante del distrito escolar Columbia Heights detenido por ICE en las últimas semanas: un menor de 10 años, dos de 17 años (uno de ellos capturado mientras iba a la escuela) y ahora el niño de 5 años. El distrito atiende a 3.400 alumnos de preescolar a 12.º grado, la mayoría de familias inmigrantes, y ha registrado una caída significativa en la asistencia escolar en las últimas dos semanas —un día, hasta un tercio de los estudiantes no asistió.
La maestra de Liam, Ella Sullivan, lo describió como “amable y cariñoso”. “Sus compañeros lo extrañan. Lo único que quiero es que esté seguro y de regreso aquí”, dijo conmovida.
El caso se suma a la ola de redadas migratorias en Minnesota, donde el agente Greg Bovino afirmó que en las últimas seis semanas se arrestaron a 3.000 “de algunos de los delincuentes más peligrosos”. Sin embargo, organizaciones como el Centro de Leyes de Inmigrantes de Minnesota cuestionan la veracidad y transparencia de estas cifras.