De la Redacción
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México reveló avances significativos en la investigación del asesinato de Ximena Guzmán Cuevas, secretaria particular, y José Muñoz Vega, coordinador de asesores de la jefa de Gobierno, Clara Brugada.
En una conferencia de prensa, las autoridades destacaron que el ataque fue meticulosamente planeado, con evidencias que sugieren una vigilancia prolongada de las víctimas durante el mes de mayo.
El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, informó que, tras 11 cateos y operativos realizados en las alcaldías Gustavo A. Madero, Xochimilco, así como en los municipios de Otumba y Coacalco, Estado de México, se identificaron a 13 personas vinculadas al crimen. Según las investigaciones, los responsables huyeron hacia la colonia Barrio de Asunción, en Iztacalco, donde abordaron una camioneta gris para escapar rumbo a Ecatepec de Morelos.
El operativo, que contó con la participación de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Marina, la Guardia Nacional, la SSPC, la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX y la Fiscalía General de la República, reflejó el éxito de la colaboración interinstitucional. García Harfuch subrayó que estas acciones demuestran cómo el trabajo conjunto fortalece las instituciones de seguridad y genera resultados concretos.
Las indagaciones revelaron que el homicidio involucró al menos cinco vehículos y una motocicleta. Entre ellos, un Nissan Kicks y una camioneta Urban fueron utilizados para la fuga, mientras que dos automóviles Renault y Chevrolet sirvieron para el seguimiento de las víctimas.
La fiscal capitalina señaló que el 14 de mayo los agresores ya planeaban el ataque, pero este no se concretó porque Ximena Guzmán no recogió a José Muñoz en el Metro Xola, como era su rutina. Ese día, los mismos cinco vehículos fueron detectados con patrones de movimiento similares a los del 20 de mayo, fecha del crimen. Además, se identificó a un sujeto realizando labores de vigilancia en el lugar del delito, distinto al ejecutor del 20 de mayo, pero con un modus operandi y vestimenta similares.