Samuel Mayo
El Mundo de Córdoba
Su vocación es la palabra en un país donde ésta se cruza a menudo con las armas. El sacerdote Alejandro Solalinde dijo en su momento que su vida era como un juego de naipes y que la última carta le mataría. Aún espera ese instante. “El costo político de mi muerte es muy alto, pero ellos están calculando ese costo… En el último momento ya no les va a importar las formas. Es un gobierno cínico al que no le preocupan los costos políticos… No le preocupa nada”.
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