
De la Redacción
Veracruz – Noemí Merlín, de 40 años, fue atropellada la madrugada del pasado domingo en calles del fraccionamiento La Herradura, presuntamente por su pareja sentimental, Lázaro Eduardo T. V., de oficio trailero.
Los hechos ocurrieron en la esquina de las calles Lazo y Carreta, donde la víctima fue arrollada por un tráiler conducido por el presunto responsable, quien se dio a la fuga hacia la autopista Veracruz-Cardel. Fue detenido cerca de la caseta de La Antigua y puesto a disposición de la Fiscalía Especializada.
Merlín, licenciada en Comercio Exterior egresada en 2023 de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, había superado la pérdida de su esposo y una hija, y se había enfocado en sacar adelante a sus otras dos hijas, de 22 y 10 años.
La Fiscalía General del Estado continúa con las investigaciones, considerando que previo al atropellamiento habría ocurrido una discusión entre la pareja. Vecinos reportaron que la unidad le pasó por encima.
Familiares y amigos de la víctima exigen justicia y que el presunto responsable sea presentado ante el juez de control para determinar su situación legal.
La hija de Merlín, Denise, recordó en redes sociales el esfuerzo y la generosidad de su madre: “Mi mamá no fue solo una mujer. Fue una guerrera. Una mujer trabajadora, fuerte, valiente y con un corazón inmenso. Fue de esas personas que, aunque la vida la golpeara una y otra vez, siempre encontraba la fuerza para levantarse y seguir adelante. Nunca se rendía. Trabajó incansablemente para salir adelante y para darnos un mejor futuro. Nunca le tuvo miedo al trabajo, porque sabía que con esfuerzo y honestidad todo se podía lograr. Pero si algo la hacía aún más grande, era su corazón. Mi mamá ayudaba a quien lo necesitara sin pensarlo dos veces. le importaba quedarse con menos si con eso podía ayudar a alguien más. Si veía a una persona pasando por un mal momento, ahí estaba ella. Siempre tenía una palabra de aliento, una mano extendida o un acto de bondad. Así era ella: una mujer que daba sin esperar nada a cambio. Tenía una sonrisa que iluminaba cualquier lugar y una luz tan grande que era imposible no quererla. Quienes la conocieron saben que dejó una huella en sus vidas, porque mi mamá era de esas personas que hacen del mundo un lugar mejor simplemente con su forma de ser”.