La evidencia científica del cambio climático

Dentro del contexto ambiental y ecológico, existen metodologías utilizadas para explicar y entender los datos obtenidos de investigaciones que se han realizado con la esperanza de dejar en claro la influencia que tenemos como especie humana en las variaciones climáticas recientes, las cuales han estado ocurriendo a una velocidad acelerada, potenciada por gases de efecto invernadero que provienen de la actividad humana, asunto que en un entendimiento de la física y dinámica atmosférica está generando más problemas de los que podemos resolver en un período de tiempo que se considere prudente.
Cuando apelamos a los argumentos lógicos y a la evidencia científica a que formen parte de aquel conocimiento que puede determinar lo que sí y lo que no se puede continuar haciendo, lo que se ha hecho y lo que se ha dejado de hacer, y también los escenarios para los que la humanidad debe prepararse en un futuro no tan distante como se desearía, se sugiere que se tome en consideración el hecho de que no resulta viable simplemente escapar de este planeta para ir a vivir a otro lugar, el cual no proporcionaría las condiciones de habitabilidad con las que cómodamente se cuenta aquí en este distinguido Planeta Azul que cariñosa y solemnemente llamamos Tierra.
Los estudios científicos que se encuentran en revistas especializadas y que inspiran la mente de quienes se preocupan por las condiciones favorables para el desarrollo de la vida, condiciones que están presentes aquí en este planeta y que no es fácil encontrar en algún otro sitio, han permitido que se emitan distintos consejos y recomendaciones dirigidas a líderes mundiales con la finalidad de permitirles conocer los temas que idealmente deberían de trabajarse en conjunto con la sociedad civil, para permitir que sea una realidad tangible la meta de oro que es la sustentabilidad en cada uno de los aspectos en los cuales sea posible realizarlo, aunque la idea viene de que dicha meta sea alcanzable en cada una de las actividades humanas.
Para tener una idea de la manera en que la ciencia está tratando de comunicar la gravedad de la situación mundial en el contexto del cambio climático, es suficiente tener acceso a datos que se encuentran disponibles y de manera gratuita en los sitios electrónicos de distintas organizaciones que hacen un llamado a la unión en la lucha contar el cambio climático, siendo este último clasificado como la amenaza más grande que ha enfrentado la especie humana.
El monitoreo de la elevación en partes por millón del Dióxido de Carbono atmosférico actual ha permitido conocer que los niveles que existen hoy en día en nuestro planeta de este gas de efecto invernadero no habían sido mayores a 300 partes por millón desde hace 800 mil años, límite que se vio rebasado en 1950 y desde entonces ha venido aumentando sin detenerse, hasta llegar a la cifra de 419 partes por millón a la fecha de redacción y publicación de este artículo, lo cual arroja un diagnóstico que resulta extremadamente preocupante para esta y todas las generaciones futuras de seres humanos.
El registro moderno de la temperatura que se ha venido realizando, propiciado por el desarrollo científico y tecnológico, ha permitido conocer datos importantes, los cuales han sido promediados mundialmente e indican la cantidad de calor o frío presente en nuestro planeta Tierra, siendo hasta el momento la cifra de 1.01 grados Celsius de aumento de temperatura mundial desde el año 1880 hasta la fecha, incluyendo ciudades que sufren el fenómeno de isla de calor por el desarrollo urbano y la falta de vegetación, descompensaciones marinas en las corrientes que transportan calor desde los trópicos hacia los polos, y la migración de distintos tipos de especies animales en busca de condiciones óptimas para su bienestar.
Dentro de este contexto de aumentos y disminuciones de origen antropogénico, es decir, que han sido aceleradas o propiciadas por el estilo de vida de la especie humana, se debe mencionar también el aumento en el nivel del mar, el cual no resulta ser tan evidente en todas las regiones marítimas ya que se ha registrado y analizado como un indicador de 101.2 milímetros de aumento del nivel del mar, desde el año 1993 hasta la fecha, con base en observaciones satelitales y de observación de la Tierra que monitorean los océanos.
La extensión del hielo en el Océano Ártico ha alcanzado su valor mínimo durante el mes de Septiembre desde hace décadas, reduciéndose en una cantidad de 13% cada 10 años, lo cual nos da una idea del gran desplazamiento y acumulación de energía calorífica que finalmente influye en las condiciones de disminución de hielo en el mar del polo Norte.
Estas son solamente algunas de las alarmantes luces rojas que deben ser urgentemente consideradas para generar una concientización a nivel municipal, estatal, federal y global, en los temas relacionados con el cuidado del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático.
Dentro de lo poco o mucho que podamos realizar como sociedad, es prudente generar una movilización y una transformación intelectual, ocupada en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, en el desarrollo de soluciones científicas y tecnológicas que permitan reducir la temperatura, y también en la reducción de riesgos de desastres que nos permita enfrentar los embates de un sistema planetario que está siendo alterado por acciones humanas.
El camino a la sociedad ideal es muy largo aún, pero es posible, todas las generaciones que vivimos hoy en este planeta tan especial, el único planeta de todo nuestro Universo en el que se conoce que existe la vida, tenemos el deber de cuidar los recursos de los cuales somos guardianes, también poseemos la capacidad de dar a conocer a nuestros vecinos, amistades y familiares la información que conocemos actualmente del cuidado ecológico y ambiental de nuestras comunidades, por pequeñas o grandes que estas sean.
El futuro, desde ahora hasta los años 2050 y 2100 ha sido proyectado como un tiempo difícil dentro de los escenarios de escasez de agua, disminución de lluvias, aumento poblacional y seguridad alimentaria.
Seremos nosotros los responsables del resultado que se produzca para bien o para mal de las generaciones más jóvenes, y también de aquellos a quienes aún no hemos conocido, bebés que vendrán a nuestra vida como parte de nuestra familia o familiares de nuestras amistades y conocidos, y que aún no han dado un solo respiro en nuestro mundo, a quienes seguramente desearemos lo mejor desde el momento en que los esperemos, pero a quienes debemos asegurar un mejor mañana.

Por. Mtro. Edgar Juárez Aguilar.
SCM Orizaba.