Recuerdan al padre ausente

Ana De la Luz 

El Mundo de Córdoba 

A pesar del clima lluvioso y fresco que enmarcó el Día del Padre, familias completas se dieron cita en los panteones Zacatepec y municipal para llevar música y flores a sus papás fallecidos, sin faltar las escenas de convivencia entre padres e hijos en el primer cuadro de la ciudad. 

La finalidad era la misma: pasar un rato con los jefes de familia, aquí en la tierra disfrutando de los abrazos, una comida y regalos que generaron movimiento en la zona comercial, como a un lado de donde sus restos descansan, después de dejar un legado familiar. 

Fue el caso de la familia Hernández Ballona; originarios del municipio de Calcahualco, pero residentes en esta ciudad, dedicaron su domingo para pasarlo en el cementerio junto a la tumba de su padre, el señor Saúl Hernández Nativitas, quien falleció a los 65 años, el 22 de enero del 2006. 

Así lo recordó el señor Roberto Hernández Ballona. “Hace dieciséis años falleció mi padre y pues tenemos esa costumbre de venirlo a ver, en Todos Santos, en el Día del Padre, nos reunimos todos para convivir porque nos dejó unos buenos recuerdos; nos enseñó a trabajar y ser hombres de campo”. 

Añadió que su padre les inculcó mantener las tradiciones de convivencia familiar y a honrar a sus fieles difuntos. Lo recordó como un hombre trabajador, de campo, sin problemas con los demás. Don Saúl (+) fue padre de 16 hijos, 12 mujeres (una ya murió) y 6 hombres, que le han dado 60 nietos y 35 bisnietos. 

“Ahorita vienen norteños; hoy faltaron algunos porque con el agua (la lluvia) no pudieron venir, pero guardamos buenos recuerdos, pues desde niños nos enseñó a trabajar el campo, no era hombre de problemas, de ahí aprendimos a respetar a los demás”, expresó. 

Martina Ballona, de 77 años de edad, es la viuda del señor Saúl. Aunque han pasado años de su pérdida, la tristeza aún se le refleja cuando lo recuerda. Ella afirma que, desde entonces decidió dedicarse a sus hijos, nietos y bisnietos, evocando los momentos que pasó con su esposo en familia. 

“No nos olvidamos de él; en un convivio, una cervecita para convivir con él. Dios me regaló hijos, yo ya no busqué otro esposo, pensé en sentarme en mi casa y ser feliz con mis hijos. Ahorita traemos todo lo que él comía, lo que le gustaba, pues hay que compartir con él.