Veracruz: la falsa memoria

 

Agustín García Márquez

En el año 2005 un diputado fue filmado cuando cambió las boletas para elegir al nuevo procurador estatal. Era panista y traicionó a su partido. Aguantó el escándalo internacional y no tardó en recibir la candidatura priista a una alcaldía. Desde entonces el Congreso de Veracruz ha sido fuente inagotable de anécdotas que ilustra la indigencia ideológica de la clase política veracruzana.
Apenas el 30 de mayo la Suprema Corte de Justicia declaró inconstitucional el artículo cuarto de la constitución del Estado, relativo a la protección de la vida desde la concepción y también los artículos que definen la familia en el Código Civil de Veracruz. Tuvieron un par de años para arreglar el problema, pero los dejaron pasar hasta que los jueces hicieron su trabajo.
En fin, si a los diputados les corrigen sus leyes, nada bueno se puede esperar cuando se trata de la historia veracruzana. Resulta que el 9 de julio realizaron su sesión solemne en Coatzacoalcos, para conmemorar los 500 años de la fundación de la Villa del Espíritu Santo. El chiste no se cuenta solo, sino con la lectura del decreto número 267 publicado en la Gaceta Oficial del Estado, que en su número extraordinario 296, de fecha 25 de julio de 2019, el Congreso del Estado de Veracruz: […] autoriza el cambio de denominación de la congregación “Barragantitlán” por el de “Villa del Espíritu Santo”, […], reconociendo que está ubicada en el municipio de Ixhuatlán del Sureste.
Durante siglos se supo que la villa Espíritu Santo estaba río arriba, pero apenas el año pasado se empezó a promover que se había fundado en el territorio de Coatzacoalcos, a pesar de que desde 1973 arqueólogos de la Universidad Veracruzana identificaron su ubicación precisa y de que uno de los fundadores, Bernal Díaz del Castillo, el autor de la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España confirmó que el puerto estaba cerca del mar, mientras que la villa se encontraba a la distancia de cuatro horas de navegación subiendo por el río.
Quisiera decir que es “un hecho aislado”, pero ya es tendencia. Otro notable ejemplo es la declaración del Congreso del Estado de Tabasco del 25 de marzo como “Día de la Conmemoración de la Batalla de Centla, Primer encuentro Militar Formal entre España y Mesoamérica”, mediante decreto 089, publicado en el Periódico oficial del Estado de Tabasco, el 27 de marzo de 2019.
En el horizonte cultural y jurídico de los legisladores tabasqueños debe asumirse que son “encuentros militares informales” las primeras tres derrotas de Hernández de Córdoba en Champotón de 1517, Francisco de Garay en las lagunas de Chila en 1518 y Juan de Grijalva en el río Tecolutla en 1518, previas a la victoria de los castellanos en Centla durante 1519.
Ambos ejemplos de olvido y falsificación de la memoria histórica, sin embargo, son superados por los festejos realizados en 2021 por los 700 años de la fundación de Tenochtitlan, suponiendo que ocurrió en el año 1321. Es seguro que nadie sabe con certeza la fecha precisa, pero el año de 1325 es aceptada por los arqueólogos e historiadores expertos en el tema porque esa fue la fecha que eligió la misma elite azteca.
Cuando ni a los muertos se les respeta la historia que legaron, nada difícil es también falsificar el futuro. En la región de Orizaba el problema se multiplica. Ya no sólo se trata de exóticos dinosaurios, hipopótamos y uno que otro lagarto. El mal ejemplo cunde y se inventan celebraciones, rituales, tradiciones y hasta publicaciones. Con inusitado entusiasmo se destruye el patrimonio artístico, arqueológico e histórico, para convertirlo en espectáculo político y turístico.