Un fantasma recorre las escuelas

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Gino Raúl De Gasperín Gasperín

Quienes se enteraron de la terrible masacre de niños acaecida en un pequeño poblado de Texas, no pudieron sino sentir un estremecimiento en sus conciencias, y la impotencia y la decepción al ver la tibia, vergonzosa y ridícula reacción de las autoridades norteamericanas ante el poderío inmenso e incontenible de los fabricantes y mercenarios de armas. Nada ni nadie los detiene. Se justifican con el débil argumento de que cada ciudadano tiene el derecho de poseer un arma para defensa propia, aunque sea de esas que sorprenden y espantan por su poderío destructivo. Armas que desgraciadamente cada vez se ven con mayor frecuencia y desparpajo no solo en aquel país sino entre los habitantes de otros muchos lugares, entre los cuales tristemente figura México.

Una “experta en tiroteos escolares” (¡!) explicó que “los detectores de metales, las máquinas de rayos X, los guardias armados y el personal al que se permite portar armas en la escuela se han convertido en ‘lugares comunes’”. (BBC News Mundo/22/5/22). Es decir, militarizar las escuelas, que los salones de clase sean supervisados por  policías que seguramente son más de confiar para proteger a los escolares. Y como esto no es suficiente, entonces implementar simulacros, “planes de respuesta de emergencia y tener equipos de crisis y planes para actuar en caso de que se presenten atacantes armados”. Simulacros que ignoran los irremediables daños y traumas que ocasionan a los pequeños. Nada más para aportar un dato: de 2018 a la fecha, en EEUU “ha habido 119 tiroteos en escuelas en los que al menos una persona murió o resultó herida” (íbid). Y para más, ahora resulta que el asesino era “el niño más dulce que he conocido”, un pobre infeliz, víctima de acoso escolar, sin padre conocido, de madre ausente, tolerado y soportado por una anciana que no supo de donde sacar orientación y fuerzas para encausar a un desquiciado mental, a un paranoico multiasesino, que premeditó y anunció su espantoso daño con toda antelación.

Y de poner un alto a los fabricantes y vendedores de armas, ni hablar. Estos tienen más derecho a lucrar con la violencia y con la muerte que los niños a vivir en paz o, simplemente, a vivir.

Pero, más allá de estos eventos, un nuevo fantasma recorre el mundo infantil, incitando al odio, a la violencia, a la muerte. Un nefasto invento de los creadores y vendedores de videojuegos que lucran con esa tendencia innata que todo hombre trae desde su concepción: la pulsión agresiva. Y esta, adobada con la feraz imaginación, el espíritu lúdico y la inocencia de los niños que no ven más allá de su diversión, que aún no reparan que sus actos pueden tener consecuencias, buenas si son buenos, nefastas si son dañinas.

Hablo de un videojuego y ahora de un muñeco a quien, obviamente, acompaña toda una “familia”. Se trata de un adefesio llamado ‘Huggy Wuggy’. “Traducido al español como ‘Abracito’, Huggy Wuggy es un muñeco de peluche azul con una dentadura bastante afilada que se dedica a aterrorizar al jugador de ‘Poppy Playtime’, amenazándolo con abrazarlo hasta su último aliento. El juego tiene lugar en una juguetería abandonada de la que tiene que escapar. No se trata de un videojuego para niños; sin embargo, ha cobrado una alta popularidad en el Reino Unido” (https://www.serpadres.es/familia).

Hace algunos años sucedió con aquellos “niños basura”, que pregonaban sin escrúpulos que era “de buen gusto” hablar, jugar, divertirse y disfrutar con las necesidades humanas relacionadas con la defecación. Desaparecieron aquellos infames muñecos sin más causa que el aburrimiento infantil. Años después aparecieron los “Ksimeritos” que distorsionan los conocimientos científicos sobre la procreación de los seres humanos. Aún no han desaparecido, según el parámetro que tengo: es el artículo que más lectores ha tenido de los cerca de mil que he publicado en mi blog.

Ahora tenemos entre los deseos infantiles y sus personajes favoritos a este nefasto monigote que “se caracteriza por abrazar. El único problema es que en sus canciones se habla sobre abrazar a la gente ‘hasta que den su último aliento’. Es por esto que el personaje ha sido categorizado como un peligro para los niños” (íbid). El verdadero daño está en que, disfrazado de los hermosos sentimientos que se pueden expresar con un abrazo (y dejo a la ignominia que sea recomendado para tratar a delincuentes, como pregona alguien por ahí), el muñeco “podría derivar en una tragedia. Los cortos del personaje se han vuelto virales en las redes sociales atrayendo a decenas de personas, entre las que se encuentran los más pequeños”.

Como siempre sucede, “la empresa creadora del muñeco señaló que es responsabilidad de los padres vigilar el contenido que ven sus hijos en internet”. Y si no, que pongan policías a la entrada de las escuelas o de los hogares de los niños. Mientras, en tiendas virtuales se ofrecen “con descuento y sin gastos de envío” a tan solo en 179 pesos, cuando su costo normal es de 227 pesos. Todas las facilidades al comerciante, al comprador inocente o ignorante o despreocupado de la educación de sus hijos.

Y así se promociona el “aterrador y divertido juguete”:

“Material: el muñeco está hecho de relleno de poliéster-algodón de gran calidad, suave y cómodo, relleno uniforme, no se deforma, se puede apretar y es fácil de limpiar.

”Diseño de modelado de terror: 40.1 cm, suave y cómodo. Características especiales del muñeco Huggy Wuggy: forma exterior color azul, pico triangular grande color índigo, pico Kazuichi, diente en forma de espada, modelo original que reduce la perfección.

”Regalo perfecto: gran regalo para cualquier ocasión y cualquier edad. Siéntete libre de llevarlo a casa. Esta será una de tus mejores opciones.

”Cuidado y mantenimiento: la almohada es fácil de limpiar, lavable a máquina, no usar blanqueador. En circunstancias normales, dale unas palmaditas ligeramente y el polvo desaparecerá. Consejos: debido al envío, el empaque puede parecer comprimido y el producto puede verse arrugado. Cuando esto suceda, simplemente da unos golpecitos al peluche un par de veces y pronto retomará su aspecto encantador.

”Amplio uso: peluche Huggy Wuggy perfecto para oficina, sala de estar, dormitorio o coche, se puede utilizar como una almohada para tomar la siesta, almohadas de oficina al mediodía, juguetes de peluche para satisfacer todas tus necesidades. Como decoración del hogar”.

Ahí lo tenemos. Después, esos dulces e inocentes niños irán a la armería a comprar un divertido AK-47…

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