Viviendo en las entrañas de una mina

Leobardo Sánchez lleva toda una vida trabajando en las entrañas de su mina. (Foto Benjamín Alcántara)

Redacción

Leobardo Sánchez trabaja a diario en una mina de ónix ubicada en un cerro de Zapotitlán, en la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán; para él ese lugar es su vida y por eso pasa la mayor parte del día ahí.

Esa mina es suya, explica, pues la recibió como herencia de su tío luego de más de 40 años laborando en esa cantera.

Desde temprano, Leobardo, o Bayo, como le dicen sus familiares y conocidos, se introduce en el cerro para extraer el ónix, que luego vende para la elaboración de artesanías.

Le gusta tanto estar en la mina, que hasta tiene una “recámara” ahí para pasar las noches. (Foto Benjamín Alcántara)

“No quiero estar en la casa, casi más me gusta estar acá”, expresa, y es que desde llega desde las 4:30 y baja hasta las 19:00 o 20:00 horas, aunque a veces cuando tiene suficiente comida, se queda a dormir en su mina, donde tiene hasta una cama y un fogón.

La edad y lo pesado del trabajo, han ocasionado que sus rodillas se vayan desgastando, ocasionándole dificultades al caminar, pero eso no lo detiene y con apoyo de un palo sigue caminando y extrayendo.

Leobardo es feliz trabajando bajo toneladas de roca. (Foto Benjamín Alcántara)

Algunos, dice, lo tildan de loco e incluso afirman que platica con el diablo, sin embargo, para él es su forma de vida y cada mañana antes de entrar en el “vientre” del monte, encomienda su vida al Creador pues no sabe si ese día será el último de su vida.

Así, entre toneladas de roca, Bayo ha pasado 49 años de su existencia, eso sí, disfrutando cada momento en las entrañas de su mina. (Con información de Benjamín Alcántara)