La paz se desvanece

 

Jessica Ignot
El Mundo de Orizaba

La violencia cada vez gana más terreno en México y en Veracruz; las desapariciones, feminicidios, homicidios, cárcel sin sentencia y crímenes de la delincuencia, nos alejan de la cultura de paz que debería existir en nuestra nación.
En un país con altos niveles de paz positiva, la violencia es menos tolerada, las instituciones son más resilientes y receptivas a las necesidades de la sociedad, estructuras que crean un ambiente para la resolución no violenta de conflictos; se traduce en un respeto a los Derechos Humanos.
El impacto de la pandemia en la violencia fue más significativo para los delitos típicamente asociados con los movimientos cotidianos de las personas.
Por ejemplo, delitos como robos, asaltos y secuestros experimentaron reducciones notables en 2020.
En contraste, aquellos no asociados con tales movimientos, como la violencia interpersonal, el narcotráfico local e internacional y la violencia de los cárteles, experimentaron aumentos o permanecieron prácticamente sin cambios.
El defensor de Derechos Humanos y fundador del Centro Pro Derechos Humanos Toaltepeyolo, Hugo Guzmán, señala que aún falta mucho para lograr la tan ansiada pacificación del país.

¿Las garantías?

Si bien, el Gobierno ha encaminado acciones para garantizar la seguridad, se ha quedado corto; pues los principales problemas que causan la violencia que vivimos día a día tanto en el país como en Veracruz, no se han atendido sus raíces ni las causas que originan estas violencias.
“Mientras no se atiendan vamos a continuar igual, pese a los esfuerzos que pudieran hacer los gobiernos, lo fundamental es atender las raíces”, comentó.
Explicó que es clara la cantidad de homicidios, desapariciones, feminicidios que existen; “es claro que la violencia continúa, tan claro que el gobierno no está haciendo lo necesario para garantizar que ya no suceda”.
Consideró que deben de existir mecanismos desde el gobierno donde se garantice la seguridad de las personas.Las cifras de homicidios, desapariciones, feminicidios y delitos de alto impacto son escalofriantes, reflejan ese terreno que la violencia va ganando y no se ve una respuesta del Gobierno ante la vulnerabilidad que tenemos como persona, además de que no se garantizan los derechos.
“Resulta escandaloso escuchar y leer las declaraciones de los gobernantes en Veracruz, que hablan como si no pasara nada, como si lo que están haciendo fuera por buen camino y minimizando lo que toda la sociedad está viviendo día a día”, señaló. Basta con abrir los diarios y consultar las noticias para darse cuenta de los índices de delitos que se documentan diariamente.
“Es claro que las autoridades no están haciendo bien su trabajo”, advirtió.
La paz no está ganando terreno ni en Veracruz ni en el resto del país; a los ciudadanos no nos está dando el sitio que nos merecemos, no hay paz; no hay la seguridad de poder salir a la calle y sobresaltarse por escuchar un ruido fuerte, el ciudadano voltea, se sobresalta, está alerta.

No es normal

Consideró que la violencia no debe de ser normalizada, sino por el contrario, también desde la sociedad se tienen que hacer acciones que nos permitan vivir más seguros.
Desde nuestras familias y desde nuestras comunidades también podemos establecer acciones que nos permitan recuperar terrenos de paz, dijo.
“Es difícil porque a veces como ciudadanos y ciudadanas pensamos que no tenemos las herramientas necesarias como para poder aportar a la construcción de paz, sin embargo, creo que sí lo tenemos y podemos formar redes familiares o entre amigos, o compañeros de trabajo, redes barriales de seguridad ciudadana”, aconsejó.
Por ejemplo en el ámbito del trabajo podemos crear grupos de monitoreo de cada uno de los integrantes, dónde se ven avisos de ubicación, actividades y reportes de entradas y salidas.
“Es horrible pensarlo en esos términos pero realmente se está volviendo necesario, que sepan las personas allegadas qué estamos haciendo o dónde estamos, sí ya llegamos al lugar que teníamos pensado llegar”, comentó.
Consideró que esto puede ser una manera quizá de que las personas estén pendientes de uno y nosotros estar pendiente de ellos, cuando menos en un círculo cercano.
Pero también se requiere la recuperación de espacios públicos, “que las personas podamos recuperar el sitio donde vivimos, que nos podamos sentir seguras y seguros en donde vivimos”, acotó.
Si bien es difícil la organización para poder salir y para poder tomar un espacio de manera pacífica, para ir a manifestarse, es necesario que desde nuestros entornos nos apropiemos nuevamente de los lugares en donde vivimos y podamos recuperarlos creando ambientes de paz y de seguridad.
Recordó que hace unas décadas, los niños podían salir a comprar a la tienda o jugar en las esquinas de las calles y no corrían ningún riesgo; pero hoy ya no se puede hacer eso porque se ha perdido la paz y violencia ha ganado terreno.
“Tenemos que recuperar eso y de alguna manera las autoridades se tienen que dar cuenta de ellos, tienen que garantizar que un niño pueda salir a la tienda a dos cuadras de su casa a comprar y que va a regresar sin ningún riesgo”, finalizó.