Max un maestro de contraste

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Este maestro se caracteriza por balancear sus ánimos para impartir clases tanto a jóvenes como a adultos mayores; aquí nos platica sus experiencias

Adriana Estrada

El Mundo de Orizaba

El profe Max Martínez García es docente desde hace 12 años, sin embargo ha tenido que balancear los ánimos para los distintos grupos de estudiantes a los que él les enseña el uso de las tecnologías; su profesión le ha permitido atesorar grandes experiencias, desde ver a un joven emprender un negocio, hasta ser el psicólogo de un adulto mayor.

Es maestro de adultos mayores, pero también de jóvenes en edad adolescente, por lo que el método de enseñanza en sus grupos es totalmente diferente.

El maestro Max, como lo conocen sus alumnos, cuentan con licenciatura en informática, una ingeniería en Sistemas Computacionales y una maestría en Tecnología, pero sobre todo cuenta con un gran corazón que con paciencia enseña a todos sus alumnos.

Docente

Desde hace 12 años ha sido maestro de computación inicial, intermedia y avanzada en diferentes institutos tanto para niños, jóvenes y adultos mayores, por lo que su método de enseñanza va de acuerdo a la edad de sus estudiantes, pero el objetivo es que aprendan las diferentes técnicas de computación, enseñanza que además imparte con mucho amor pues la paciencia que el profe Max tiene para con sus alumnos es inigualable.

La enseñanza del profe Max se basa en 80 por ciento práctica y 20 por ciento teoría, lo que le ha permitido poder mostrarle a sus alumnos a tener confianza en ellos mismos, motivarlos y que sepan que no hay edades para aprender el uso de la tecnología, a tener el compromiso de aprender.

“Cualquier persona puede aprender el uso de la tecnología pero también es importante que ellos participen, a mí me gusta mucho impartir las clases y me admiro cuando las personas aprenden de lo que nosotros tratamos de enseñarles, los capacitamos bien porque la tecnología avanza todos los días y tenemos que estar actualizados para poder enseñarle al usuario esta nueva tecnología”, dijo el maestro.

¿Qué le deja?

Cómo maestro la experiencia que le deja es darle la oportunidad de enseñarle tanto a jóvenes como adultos mayores, en su caso, cada clase es un momento de alegría en ambos salones de clases, pero tanto a los jóvenes como a los adultos los ve por igual.

El profe Max dice que los jóvenes aprenden más rápido, mientras que a los de la tercera edad el aprendizaje es un poco más lento, pero aprenden muy bien, además de que el contagio de alegría es inigualable, pues cada vez que van aprendiendo y descubren algo nuevo, como a hacer el uso de un celular o correo electrónico, para ellos es fascinante.

Anécdotas

Entre sus recuerdos más apremiantes está el de una señora de 78 años de edad que le daba miedo usar la computadora, pero al empezar a trabajar en la enseñanza le gustó y quizo aprender más, al grado de que ahora usa el celular, la computadora y hasta proyector en su casa para ver películas, lo que al profe lo llena de satisfacción el que puedan hacer las cosas.

Otro caso que bien recuerda, es el una alumna joven con discapacidad, pero con unas ganas de aprender todo el mundo de las tecnologías, y que tras aprender con él, le pidió apoyo para montar un Ciber con ahorros que ella tenía, y así compro tras computadoras y puso su ciber y papelería, con él cual sigue saliendo adelante sin limitaciones.

Enseñanza

Para el profe. Max, enseñar no es un trabajo, si no una satisfacción de compartir sus conocimientos con sus alumnos, y para ello debe utilizar un lenguaje diferente en las clases que les da a los jóvenes y a los adultos, pues dice que a los de la tercera edad se les debe de llegar con mucho respeto y tratarlos con mucha paciencia, y sobre todo darles la confianza para que ellos puedan aprender, pues decirles que no, para ellos sería un insulto porque ellos mismos le han manifestado que en sus casas piden un favor, se los hacen pero no les enseñan cómo, y cuando ellos lo que quieren es aprender por ellos mismos cómo hacer ese trabajo.

“La manera de enseñar es muy diferente, pero primero se debe amar lo que se hace, amar el trabajo para que así se pueda impartir los conocimientos a las personas”, expuso.

Satisfacción

“En mi caso, la verdad lo que imparto me gusta mucho, impartir mis conocimientos me llena de satisfacción, tan luego voy al centro caminando buscando cosas, y me encuentro una persona, y me saludan y me dicen que lo que aprendieron conmigo lo están impartiendo”, cuenta el profe Max.

Sus 12 años como maestro han sido una vida llena de tantas experiencias, de compartir sus conocimientos, pero sobre todo de sumar amistades en su camino.

Durante todos estos años, ha estado en otros municipios como en Peñuela,  Amatlán de los Reyes, Mariano Escobedo, Río Blanco, Zongolica, Tequila y básicamente todos los municipios de la región, en donde ha tenido oportunidad de conocer a muchos jóvenes y adultos que forman parte de generaciones amigas, y aunque dicen que le han preguntado sus conocidos porque continúa dando clases y no en otro trabajo o crea una empresa de tecnología, él ama su trabajo.