¡Música… maestro!

José Tomás Rodríguez Arteaga es uno de esos maestros que sus alumnos no pueden olvidar por el amor con el que imparte sus cátedras

Aylin R. Jiménez

El Mundo de Orizaba

La historia del día del maestro en México se remonta a 1917, cuando un grupo de diputados casi todos ex maestros enviaron una iniciativa al Congreso para celebrar a los trabajadores de la educación. Dentro de esa iniciativa se propuso que la fecha para conmemorarlo fuera el 15 de mayo.

Además, el día también coincidía con otra fecha relacionada con la educación. El 15 de mayo el Papa Pío XII ratificó a San Juan Bautista de La Salle como el patrono universal de todos los educadores. Lo anterior debido a que San Juan Bautista, teólogo y pedagogo, se dedicó toda su vida a preparar a maestros que enseñaran a hijos de artesanos y niños marginados que no tenían acceso a la educación.

“El trabajo de un maestro necesita de esfuerzo, paciencia, dedicación, compromiso y responsabilidad para poder educar, formar y orientar a sus alumnos”.

Trabajo extraordinario

Todos tenemos a algún maestro o maestra que recordamos con cariño, porque dejó huella en nuestra enseñanza más allá de las aulas, tal es el caso del maestro José Tomás Rodríguez Arteaga.

El maestro Tomas es egresado del Instituto Nacional de Bellas Artes como profesor de educación musical.

“En 1978 me integré a la plantilla de trabajadores de la Escuela Secundaria Quetzalcóatl en Orizaba, mi función además de impartir la clase de música fue formar un grupo artístico que proyectará el trabajo musical de los alumnos”.

Su amor por la música y su profesión lo llevaron a tomar el riesgo y formar el primer club coral desde los inicios de la escuela, explicó que dentro de las actividades que existían había concursos de coros y de grupos instrumentales.

“Desde el primer año del grupo coral lleve a los alumnos de la escuela de entre 11 y 15 años de edad a participar en estos concursos”.

Enseñar con amor

Para lograr formar el coro, el maestro Pato como cariñosamente le llamaban sus alumnos hacía cantar en el salón de clase a los niños, platicó que algunas de las clases se daban en la calle pues no contaban con un edificio escolar, de esas clases el profesor iba seleccionando a los integrantes del coro, les enseñaba canciones populares dependiendo del tipo de festival en el que se presentarían.

“Yo desde pequeño pertenecía a todo tipo de grupo musical que hubiera en las escuelas en dónde estudié, coros, rondallas, ensambles, estudiantinas e instrumentales por lo que sabía qué hacer con los chicos”, compartió.

Por consejo de su padre y por su profesión (fotógrafo) Tomas, siempre busco hacer lo mejor en lo que se proponía y eso se lo inyectó a los chicos en la escuela.

“Mi lema era ‘Hacer bien las cosas’ y les decía que yo los preparaba para ganar pero que de ellos dependía el triunfo”.

Festivales, viajes y más

Las ganas de siempre transmitir a sus alumnos todos sus conocimientos sobre instrumentos y música los llevaron a asistir a muchos concursos.

“Siempre que concursábamos en los festivales obteníamos buenos lugares y muchas veces pasábamos a la siguiente etapa, pero en los concursos de coro aunque ganáramos las 2 primeras etapas de zona en escuelas de la ciudad y alrededores y la regional que era desde Cuitláhuac hasta Maltrata y desde Huatusco hasta Zongolica, conformada por 73 escuelas nunca nos consideraban para la etapa estatal pues erróneamente los jurados pensaban que al llamarse el concurso ‘Festival de Grupos Musicales’ los coros no tenían cabida el él”.

Tomas compartió que en las ocasiones que no podían ganar o pasar a la otra etapa decidió cambiarse a coral instrumental, esto en 1982 pero desafortunadamente la situación no cambió.

“Fue hasta 1984 que el coro pudo ganar y representar a la región en el primer concurso estatal de interpretación del Himno Nacional Mexicano en dónde obtuvieron el primer lugar en el estado”, compartió orgulloso el profesor.

El inicio de algo nuevo

En ese mismo año el profesor cambió totalmente el coro a grupo instrumental, para ello los chicos pertenecientes al grupo ahora tenían un gran trabajo pues al ingresar al grupo no sabían nada de su instrumento y empezaban desde cero.

“El grupo instrumental se conformaba con flautas, guitarras, mandolinas, melódicas, un metalófono que es como una marimba pequeña de teclas metálicas, violines, trompeta, corno, contrabajo, bombo andino, y algunos más, una vez a la semana asistían después de clases a ensayar y los sábados reunía a todos para practicar lo ensayado”.

Señaló que jamás dio de baja a algún alumno, pues ellos solos sentían la presión de los ensayos y dejaban de asistir, sólo permanecían los que sí podían y les interesaba.

“En los concursos después de ganar la etapa estatal había una nacional en dónde se presentaban los mejores grupos de todos los estados de la República y en 1985 el Grupo Instrumental Quetzalcóatl se presentó por primera vez en el entablado del Palacio Nacional de Bellas Artes en la ciudad de México”.

Después de 1985 el grupo representó al estado de Veracruz por 6 ocasiones más en el Festival Nacional hasta la desaparición del mismo.

Oportunidades

Para el maestro Tomas siempre sus alumnos han sido importantes por ese motivo para seguir premiando el trabajo de los niños decidió hacer intercambios con otros grupos que se presentaban también en México y así logró llevar a muchos chicos de viaje en una hora musical donde conocieron alumnos de cada generación muchos lugares de la República, visitando las tres fronteras Belice, Guatemala y Estados Unidos en los paseos que se les brindaban al hacer la gira musical.

“Los chicos de la escuela eran en su mayoría de bajos recursos y para llevarlos de viaje hacíamos muchas actividades para recaudar fondos porque cabe mencionar que ninguna autoridad apoyo nunca este tipo de actividades”.

Es extraordinario

Gracias al esfuerzo de “Pato” sus chicos del grupo instrumental tuvieron la oportunidad de viajar a diferentes estados de la república presentando el talento con el que contaban y siempre acompañados del mejor mentor.

“Visitaron musicalmente Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de las Casas, Ocozocoautla, Comitán en Chiapas, Chetumal, Cancún y Tulum en Quintana Roo, Mérida, Villahermosa, Tehuacán, Tecamachalco, Cholula, Puebla, Querétaro, Monterrey, Reynosa y Ciudad Victoria en Tamaulipas, también Guanajuato, Morelia, Guadalajara y Ciudad de México”.

Otra de las más grandes satisfacciones para el maestro Tomas fue poder haber sido el apoyo para que algunos de sus alumnos vivieran la experiencia de ver el mar por primera vez.

“Los chicos que no conocían el mar, conocieron nada menos que el más hermoso del país”.

A pesar de que era un grupo grande de alumnos él siempre se las arreglaba y cuidaba a cada uno de ellos como si fueran sus propios hijos.

“Los regañaba y más que uno se llevó un gran coscorrón pues a gritos internos pedían disciplina, cuando se ponía de acuerdo para hacer alguna travesura por algún motivo me enteraba de ello y me les aparecía en el momento menos pensado”.

Durante su etapa como maestro también tuvo que atravesar por obstáculos complicados con sus alumnos.

“Tuve accidentados incluyendo a maestros acompañantes, una niña atropellada con la que me quedé en el hospital hasta que llegaron sus papás después de dos días, una maestra que tuve que firmar la responsiva por una posible traqueotomía”, platicó Tomas.

La última y nos vamos

El tiempo pasaba y la hora de alejarse de la docencia llegaba y aunque el momento se acercaba Tomas nunca dejó de trabajar y de formar alumnos responsables, disciplinados y sobre todo exitosos.

“Ya casi al final de mi labor docente hubo un concurso de interpretación al Himno del estado de Veracruz y el grupo ganó a nivel estatal las dos veces que se realizó siendo premiados por el entonces gobernador Fidel Herrera”.

EL adiós

El maestro Tomas se jubiló el 31 de septiembre del 2009 dejando a la secundaria Quetzalcóatl con un hueco que no pudieron llenar pues al retirarse él se acabó el grupo instrumental pues se sabía que no habría otro profesor que enseñará con el mismo amor y corazón el uso de los instrumentos.

“Prácticamente ‘colgué la guitarra’ y dejé de dar música”.

El regreso de un grande

En el 2019 al cumplir 40 años la escuela organizó una serie de actividades para celebrar su aniversario.

“Se les ocurrió la idea de invitarme a participar con los exalumnos del grupo del cual formé 27 generaciones, a la convocatoria para el reencuentro se inscribieron 124 exalumnos de 25 diferentes generaciones y vinieron a participar de todas partes de la república a dónde se encontraban y algunos incluso del extranjero”, expresó Tomas.

Durante el reencuentro del grupo instrumental más de 100 alumnos entre adultos y jóvenes se comprometieron, asistieron a ensayos y participaron en el Auditorio Metropolitano para posteriormente presentarse en el salón “Emperador” de Poliforum gracias al éxito que obtuvo el reencuentro.

“Sembré buenas semillas y el 90 por ciento de los exalumnos que pasaron por el grupo instrumental son buenos ciudadanos, disciplinados, honestos y trabajadores”, finalizó el maestro.

Testimonios: El cariño que sembró

“Una mente más abierta, sentidos más atentos, un nivel de análisis más agudo y una habilidad mental más despierta, han sido algunos de los regalos que recibimos  en clase impartida por usted, no creo que haya otro profesor que le iguale, gracias maestro Tomás por las enseñanzas brindadas, gracias por ser un gran ser humano, amigo y maestro”. – Claudia Jiménez (Generación 1988-1991)

“Gracias Patito por enseñarme y darme la oportunidad de unirme al Grupo Instrumental y aprender a tocar mi instrumento que es la flauta, dulce para darle el toque que se necesita a las melodías que nos proporcionabas. Gracias querido maestro, amigo pero sobre todo grandioso ser humano, mil gracias”. – Ariadna Ramírez Romero (Generación 1987-1989)

“Un profesor muy respetuoso, siempre tajante, constante, siempre puso límites en nosotros a pesar de que estábamos en la edad de la punzada, el maestro Tomas siempre fue alguien que trabajó promoviendo los valores de convivencia entre los alumnos”. – Mónica Sánchez Pavón (Generación 1991-2001)

“Patito Infinitas gracias por haber cambiado nuestras vidas porque no solo tocaste mi corazón si no el de mis pequeñas hijas con aquel gran reencuentro”. – Laura Eneida López Rodríguez (Generación 2001-2004)

“El profe Tomás fue tan atinado en su trato con cada alumno que fue capaz de hacer sentir importante hasta al más humilde de sus alumnos. Por mí parte, aún siendo un alumno promedio y de poca popularidad, me hizo sentir la seguridad de que era capaz de lograr todo lo que yo quisiera, y de paso, hizo que me convirtiera en un joven más abierto con los demás y platicón, ese es el Pato, el mejor maestro que he tenido, y que con el paso del tiempo sigue siendo la misma persona tan amorosa y especial para todos los que tuvimos el privilegio de ser tenerlo como maestro”. – Carlos Fernando Contreras (Generación 1989-1992)