El debate de la reforma política

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Parábola X

 

Por Plinio Soto Muerza

Una vez concluida la batalla, legislativa y social por la reforma eléctrica, se ha iniciado el debate en torno a la nueva iniciativa que se ha enviado al congreso, justo cuando terminaba el periodo ordinario de sesiones de la Cámara de Diputados, en un claro mensaje de no dar tregua a los opositores, a pesar de la aparente derrota en materia energética.
La nueva iniciativa, que se había anunciado, no tomó por sorpresa a nadie, y el contenido de la misma ha abierto un debate que ayuda a repensar las formas de hacer y entender la política. La reforma política que se ha propuesto, a grandes rasgos tiene un norte central: eliminar los altos costos económicos de la democracia mexicana, que se expresan en unas elecciones muy onerosas por lo que le representan a las finanzas públicas las prerrogativas de los partidos. El gran objetivo de la reforma es eliminar los altos costos para hacer política electoral en nuestro país.
Si tomamos como punto central el anterior razonamiento, nadie en su sensatez puede rechazar la iniciativa, y el consenso a su alrededor es amplio. Sin embargo, algunas dudas se han despertado por las formas que se plantean para lograr desinflar el globo económico de las elecciones.
Son varios los mecanismos que se han propuesto y algunos se han manejado incorrectamente desde las propias filas del partido movimiento de morena. Tomemos por ejemplo la propuesta de eliminar los 200 diputados plurinominales, que, en una primera impresión, cuenta con una aprobación social por la degradación que han vivido este tipo de representación, que ha sido el camino más fácil para que se perpetue una elite en todos los partidos. En todas las encuestas sobre la confianza hacia las instituciones, son los diputados plurinominales, que no son electos por el voto ciudadano sino por listas de partido en las 5 circunscripciones electorales en las que actualmente se divide el país, los que tienen la calificación ciudadana mas baja, por debajo del 10%.
El debate explotó cuando desde las propias filas de los aliados morenistas, se alzaron algunos señalamientos en torno a la propuesta de eliminación de los pluris. Cuando la mayoría de los actores del hoy oficialismo, se unía al coro del festejo, un tweetazo vino a enfriar los ánimos. Fue Gerardo Fernández Noroña, quien se encargo de apagar los calientes deseos al escribir: “Los que están celebrando la desaparición de los pluris de la iniciativa en reforma constitucional en materia electoral, no han leído. En realidad, desaparecen los 300 diputados de mayoría relativa. Los 300 diputados que integrarían el congreso, se elegirían por listas estatales”.
Lapidario, Noroña puso el acento que faltaba en el arranque de la discusión sobre la reforma política; que si bien contempla aspectos importantes y que son necesarios para profundizar los cambios que se requieren, son motivo de reflexión y análisis para superar el marco legal electoral construido por la partidocracia en los años neoliberales.
La iniciativa propone eliminar la elección de diputados por la mayoría relativa, o lo que es lo mismo, por el voto directo de los ciudadanos en los 300 distritos electorales. De aprobarse la iniciativa, ya no habría diputados por distrito sino electos de una lista estatal, única, de la cual saldrían los nuevos diputados. Al final serían, diputaciones por listas, es decir, iguales a los actuales plurinominales.
El argumento que hasta el momento se ha manejado, para justificar dicho mecanismo de elección de los diputados, es la llamada representación proporcional pura, que existe a nivel mundial en algunos sistemas de partidos. Sin embargo, si realizamos rápidamente un análisis en estudios comparativos, encontramos que estrictamente no habría tal, ya que la existencia de listas estatales desconfigura la representación pura.
Expliquemos. En una elección con un sistema de representación pura, de 300 diputados, por ejemplo, cada partido tendría los diputados que su porcentaje directo electoral le arrojara.
Si “X” partido tuviera el 5% del total de votos válidos, su representación tendría que valer ese 5% del total de los 300 diputados, concretamente, tendría derecho a 2 diputados, redondeando porcentaje. Si el partido “Y” obtuviera el 38%, su numero de diputados sería de 114; y así sucesivamente a cada partido se le asignaría un número determinado de curules, con la condición claro, que obtuviera el porcentaje que la ley estableciera para participar en la distribución. Recordemos que actualmente ese rango es del 3%. De tal forma, cada partido tendría “pura” su representación de acuerdo a su porcentaje final, lo que también nos lleva a pensar una lista nacional, porque listas estatales, desvirtúan el principio de la representación pura. Es decir, un partido que obtuviera ese mismo 38% del que hablamos, por listas estatales podría llegar a un 50% de las asignaciones si fuese la opción que ganara la mayoría de las listas en los estados, por la distribución de las diputaciones (de acuerdo a la propuesta el Estado de México tendría 40 espacios que se repartirían en forma local, no nacional). Lo anterior rompe el principio de la representación pura.
El debate en torno a la iniciativa apenas inicia, y se discutirá en la Cámara de Diputados hasta el próximo periodo ordinario de sesiones. Veremos en próximas fechas debates y cruce de ideas, que favorecen la discusión democrática. Igualmente se construirán escenarios que la iniciativa genera. De hecho, se habla muy prematuramente de que no pasará al no contar la bancada de morena y sus aliados, con la mayoría calificada. En ese sentido, lo que menos le interesa al presidente es si pasa o no, sino que busca en los próximos meses, cercar a la oposición, que se bate entre los llamados de traición a la patria y el descredito que tienen ante un electorado que no da visos de tenderles una mano.
Sin reservas que valgan, un debate amplio sobre la necesidad de profundizar nuestra democracia deberá de permear en la sociedad, y la pertinencia o no de las formas que se han propuestos deben de reflexionarse con seriedad. De entrada, la eliminación de las diputaciones de mayoría es un tema que genera muchas dudas y preocupaciones. Estaremos escribiendo sobre ello.