Educación: La reforma que se viene

Gino Raúl De Gasperín Gasperín

Cuando este gobierno anunció la cancelación de la reforma educativa de la administración federal anterior, pensamos y escribimos que era un buen principio para entrar de lleno a una auténtica reforma de un sistema educativo anquilosado, anacrónico, insustancial, vacuo. Escribimos que, desafortunadamente, cada sexenio se inventan reformas que terminan por empeorar las cosas y que era de aplaudir que se tirara al bote de la basura una “reforma” que estaba enfocada a la persecución de los docentes, que era prioritariamente punitiva y no orientada a mejorar planes de estudio, contenidos curriculares, propósitos y metas, procedimientos de evaluación y promoción de los estudiantes y capacitación y mejoramiento académico y pedagógico del profesorado. Todo eso pensábamos y escribimos.

Ahora, la casi-ya-no-secretaria de Educación (sí, la señora Delfina, la de los descuentos), antes de irse a buscar ser gobernadora del Estado de México y luego de tratar de hundir el programa de Escuelas de Tiempo Completo, echa al vuelo otra “reforma”, la que pretende llevar a los niños y adolescentes a las alturas de la excelencia académica mundial.

¿De qué se trata su herencia pedagógica? Difícil explicarlo, porque no entusiasma leer un documento lleno de lugares comunes, de ideas revolcadas una y otra vez, refritos de aquí y de allá, prometiendo el oro y los laureles cuando el estado actual del sistema educativo está peor que hace tres años.

Por ahí van unas ideas que han ido soltando poco a poco. Se trata de “desaparecer los grados escolares para sustituirlos por seis fases de aprendizaje”. Un cambio de nombres: a maternal se le llama fase 1 y comprende la Educación inicial de 0 a 3 años de edad; al prescolar se le llama fase 2, la fase 3 son primero y segundo de primaria; la fase 4 comprende tercero y cuarto; la fase 5 es quinto y sexto de primaria y la fase 6 son los tres años de secundaria. Si vemos la organización de la educación básica española, encontramos lo mismo: Primaria: primer ciclo segundo y tercer ciclo y Secundaria: ESO. Ni más ni menos.

Pero esto es simple palabrería. El centro del asunto es la organización de los aprendizajes. Los niños y adolescentes aprendieron, hace años (muchos años si hablamos de nosotros) por materias, enseñadas por uno solo o por varios maestros en primaria y cada materia con un profesor distinto en secundaria. Luego, allá  por los años setenta, cuando LEA (antecedente intelectual y político del actual) “descubrió” las áreas, las asignaturas se mezclaron en Ciencias Naturales y Ciencias Sociales, aunque en las escuelas se acomodaron como pudieron para seguir con materias separadas. Poco a poco se consolidó ese “viejo” modelo de las materias separadas y ahora ¡oh, inspiración divina!, se retorna a mezclar las materias en grupos de “campos formativos”, a saber: Lenguajes, Saberes y pensamiento científico, Ética, Naturaleza y Sociedad y Temas de lo humano y lo comunitario (¿?).

Antes eran áreas, ahora “campos formativos”. Lo más importante es que “En cada uno de los campos formativos en las fases 3, 4, 5 y 6, los contenidos dejan de responder a una especialización progresiva por asignaturas. El cambio significativo y visible con el actual esquema educativo es que, en lugar de proponer asignaturas o materias, se articulan a situaciones que son relevantes para el individuo y la comunidad a partir de puntos de conexión comunes entre las disciplinas de cada campo”. En lenguaje llano y claro, que los maestros de Ciencias naturales y sociales tendrán que vérselas para “potencializar, a través de la integración, el trabajo conjunto y fortalecer la comunidad académica escolar”.

¿En qué consiste esta potencialización? Según el documento de la SEP, en que “se dedicará mayor tiempo a los procesos cognitivos, sociales y culturales que los estudiantes requieren para el desarrollo óptimo de sus capacidades; se ofrecerán a las y los alumnos mayores posibilidades para consolidar, aplicar, integrar, modificar, profundizar, construir o acceder a nuevos saberes”. Que es lo mismo que han pregonado las “reformas” anteriores, esas de los “conservadores”.

Los especialistas han encontrado que “en el documento no se explica cómo se aterrizará el modelo en los más de 232 mil planteles de educación básica públicos de todo el país y aseguran, que la propuesta sólo representa una ‘ocurrencia’ más de este gobierno” (https://www.eluniversal.com.mx/nacion/23/04/2022/María Cabadas).

El maestro Gilberto Guevara Niebla va más a fondo: “Lo que va a pasar es que, si en las escuelas los aprendizajes son bajos, pues ahora serán más bajos. Con todo esto, se está destruyendo el sistema educativo nacional, que de por sí ya estaba deteriorado; el gobierno de la 4T lo quiere atrofiar totalmente”.

Todavía falta ver cómo va a ser ese aterrizaje. Esperamos que haya pista suficiente y aeropuerto adecuado. Los humanos no son para experimentos.

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