Fondo Córdoba

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Con motivo del 36 aniversario del Fondo Córdoba, publicamos este artículo del 4 de junio de 2005

Ing. Federico López-Medel

Cuando se establece iniciar una empresa meta u objetivo, dar el primer paso es difícil pero significa la mitad del camino. Hoy a casi 20 años de haber iniciado Fondo Córdoba, la mitad de esta iniciativa se ha multiplicado geométricamente, pues la otra mitad, por la suma y multiplicación de voluntades de gente valiosa, ha mantenido el espíritu inicial de establecer más y mayores compromisos en el bien de la comunidad y de todos.

Recuerdo las palabras de Rodolfo Gerardo sobre los inicios de su familia en el Ingenio San José de Abajo hace más de cien años, cuando la producción de una zafra (seis meses aproximadamente), completaba apenas 150 toneladas de azúcar y que actualmente esta cantidad se produce en 8 horas. Extrapolar esto, actualmente implicaría una utopía (65 mil toneladas en 8 horas).

Tal vez resulte absurdo establecer nuestra visión a una oportunidad infinita, porque nuestra cultura de objetivos está impregnada de corto plazo, además de metas terminales, (¡lo logramos y ya!).

Creo que ejemplos de organismos como el Fondo Córdoba, nos enseñan que las metas y compromisos no son destino sino camino y que los verdaderos logros no significan conclusión, sino reinicio de metas y objetivos distintos.

Me congratulo de haber participado y de tener la posibilidad de hacer mi parte desde mis espacios con esta y otras organizaciones de la sociedad civil de nuestra ciudad, estado y país.

Mis felicitaciones a Marisol Arróniz, Rodolfo Delfín, Maribel Porres, Adela Perdomo, Mary Bueno, Guillermo García, Reyna María Pérez, Marisela Flores y María Obdulio Díaz; pues gracias a la acción de pocos, hay participación de muchos y principalmente apoyo a quienes lo necesitan, bajo la tónica de ayuda a quien se ayuda.

Felicito también la innovadora idea de los fundadores, entre ellos a Juan González, Rufino Medorio, Rodolfo Perdomo, Juan Bueno, Manolo Calleja, Juan Jiménez, Fernando García, Sabás Flores y otros que con entusiasmo, compromiso y visión, se anticiparon a muchos organismos filantrópicos nacionales y crearon un organismo ejemplar.

Finalmente y recordando a San Francisco de Asís y a León Felpe, anoto: “Empieza por hacer lo necesario, luego lo que es posible y de pronto te encontrarás haciendo lo imposible” y “…porque lo importante no es llegar solo y primero, sino con todos y a tiempo”.

Gracias