LAS DOS ALAS

Hands writing on old typewriter over wooden table background

P. RENÉ CESA CANTÓN

Caridad y verdad no son enemigos; como no lo son ciencia y fe, pensamiento humano y pensamiento divino; extrema elaboración crítica y extrema sencillez mística.

(GIOVANNI BATTISTA MONTINI)

Lo escribió Giovanni Battista Montini a los 31 años en su Carta a los asistentes de la Federación Universitaria Católica Italiana. Era el año 1928 y el que llegaría a ser Pablo VI ya intuía la necesidad de un diálogo entre ciencia y fe, entre filosofía y mística, entre verdad y amor. Atrás quedaban largos años- que proseguirían más tarde- de duelos entre fe y razón con una teología enrocada en una autodefensa apologética y una ciencia atacando lo que consideraba una fortaleza en ruinas. Montini se movía ya más allá de la “teoría de los niveles”, o sea, el respeto y no la conflictividad entre los dos niveles, el de la razón científica y el de la razón teológica.

Proponía una especie de dueto igual que la música, donde incluso dos voces situadas en los extremos del registro vocal, como la de la soprano y la del bajo, pueden coexistir, encontrarse y dialogar creando armonía, así también debe suceder en el contrapunto entre crítica y contemplación, entre razón y moral, entre cultura y espiritualidad. Como la soprano no debe tratar de bajar su timbre de voz ni el bajo recurrir el falsete en un acorde que resultaría ridículo, el teólogo y el científico, manteniéndose cada uno con los pies en su territorio, deben mirar también y escuchar lo que en el otro campo se presenta y se afirma. Y uno piensa en la imagen empleada por otro papa, San Juan Pablo II, cuando en su encíclica emblemática titulada Fides et ratio compara la fe y la razón con las dos alas que se levantan en amplio vuelo hacia el cielo de la verdad.