La rama terrestre

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DESDE EL PORTAL

MARCELA PRADO REVUELTA

Debo confesar, a estas alturas, que tengo mis historias con la Rama Terrestre de las Fuerzas Armadas de México, o séase, el Ejército Mexicano… La primera, apenas en secundaria, fue cuando participé en un concurso literario “para ingresar al Ejército”. Malvadamente, firmé como M. Prado. Lo hice bien, pero descubrieron que era “niña” y, por lo mismo, no podía ingresar: “Profesora, le dijeron a mi Madre que fue a echar pleito, ni siquiera hay baños para niñas. No se puede”… Lloré amargamente… En aquellos tiempos, por razones que aún sigo investigando, le llamaban “sardos” a los soldados…

Un millón de años después, descubrí, en mis trabajos de reportera de investigación, lo que era el “Plan DN.III”, para desastres nacionales. Vi a los soldados, durante las brutales inundaciones de 1972, en el sur de Veracruz, acarreando cajas de víveres, atendiendo heridos, montando carpas, guisando para cientos de veracruzanos afectados, consolando niños, salvando perros y gatitos, sobrevolando las zonas afectadas, (con el apoyo de la otra Rama: la Fuerza Aérea Mexicana), rindiendo partes… Vi también los tanques, ominosos, en las calles de Xalapa en septiembre de 1968: no hacían nada, sólo estaban allí. Con eso era suficiente… Los vi, también en el sur de Veracruz, en algún momento de los violentos años setenta, cuando llegaron, no se cuántas brigadas, “para prevenir disturbios sociales”… Los vi. Hablé con ellos y, también malvadamente, algunos compañeros periodistas de los medios nacionales, invitaron alegremente algunos copetines al General a cargo, (quien nunca nos dijo cuántos tanques, cuántos elementos estaban a su mando), mientras los demás nos fuimos a contar los tanques y los soldados. Aún no se si nos haya perdonado el truco…

Hoy, que ya pretendo ser “gente de razón”, se otras muchas cosas sobre nuestras Fuerzas Armadas de México, dependientes de la Secretaría de la Defensa Nacional a cuyo cargo están la Rama Terrestre, (El Ejército Mexicano),  y la Fuerza Aérea Mexicana, en tanto que de la Secretaría de Marina depende la Armada de México.

También se, por mi desgracia ciudadana, que el Mando Supremo y único facultado para disponer de tales fuerzas es el Presidente de México, aunque, conforme a la legislación normativa, la autorización de sus acciones están supeditadas al Senado de la República, un órgano de gobierno que, en estos momentos, está para llorar.

¿Qué horas son?…

-Las que usted diga, señor Presidente…

Veracruz pertenece a la Región Militar VI y tenemos tres Zonas Militares: Tuxpan, 19 Zona Miliar, El Lencero, 26 Zona Militar y Minatitlán, 20 Zona Militar.

No le platicaré de las Escuadras, Pelotones, Secciones, Compañías, Grupos, Batallón, Brigada, División y otras cuestiones, porque me tomaría varios días. Pero es seguro que ustedes lo saben… Son buenos ciudadanos…

De lo que si quiero contarle es de mi tristeza vital: mirar a los soldados mexicanos, herederos de grandes hechos heroicos, usados como fuerzas represivas y no como fuerzas de respeto. Porque ustedes y yo recordamos aquellos, no tan lejanos tiempos, en que los ciudadanos veíamos a los soldados y sentíamos que “estábamos protegidos”, en tanto que ahora las circunstancias políticas no hacen sentir temor y no confianza…

Eso me parte el alma. Pero también me enfurece.

No son, no deberían ser, “las horas que diga el Mando Supremo”. Deberían ser las horas en que nosotros, los ciudadanos honestos que cumplimos con la ley y no recibimos las limosnas del bienestar, pongamos el reloj de la Historia en la justa medida, en la Hora en que digamos todos, no un mando supremo obnubilado por el poder…

Quiero seguir mirando a los Soldados Mexicanos -que sólo cumplen órdenes- con el mismo afecto y respeto con que me enseñaron mis Padres y mis Maestros…

Los quiero seguir mirando con admiración, no con temor… ¡Carajo!