¡No estás sola!

Adoración Castelán
Diario El Mundo
Desde la profesión de Laura González Díaz, la violencia se define como un fenómeno social, comportamientos que amenazan la integridad física, emocional o psicológica de una persona; en cuanto a la violencia contra las mujeres como tal, esta es cualquier acción basada en su género, ya sea que le cause daño, sufrimiento psicológico, físico, económico o sexual o incluso la muerte.
Licenciada en psicología con especialidad en trastornos de la personalidad, Laura nos habla sobre la violencia hacia la mujer y cómo, desde su ocupación, puede ayudar a crear una consciencia tanto en víctimas como en victimarios para erradicar la violencia que año con año va en aumento e incluso cobra vidas.
“Hay muchos tipos de violencia, desde la psicológica hasta la física, pero existen muchas otras como la violencia patrimonial, económica, obstétrica, digital, laboral, doméstica, en fin, hoy en día ya hay muchos tipos de violencia que se pueden detectar y que las mujeres están sufriendo y que por ello ya se está haciendo trabajo social para detectarlas e incluso hablando de la parte jurídica ya se está actuando. Lo primero que tenemos que hacer es informarnos acerca de este tema para por supuesto hacer algo en caso de estar sufriendo algún tipo de violencia o de conocer a alguien que lo esté pasando”, puntualiza González Díaz.
En nuestra ciudad específicamente, Laura considera que hay distintas vertientes sobre la percepción de este tema, pero lo que si está claro para ella es que aún hay falta de información sobre el tema, y la falta de educación del mismo, lo cual Laura percibe en las consultas que atiende día con día.
“Hay mujeres que no saben ni siquiera todo lo que aborda el concepto de violencia, o que en el marco legal ya hay mucha protección en cuanto a la violencia hacia las mujeres, muchas ni siquiera tienen este conocimiento. Sin duda a Córdoba le falta información, educación y eso requiere apertura de los profesionales y de los medios para que se brinde la información correcta y que llegue no solo a las mujeres si no a todos los que conformamos la sociedad”, explica.
Un psicólogo en este caso acompaña a las mujeres como un primer filtro, pues muchas veces las mujeres llegan buscando ayuda, pero en realidad no saben que están siendo violentadas y qué pueden hacer al respecto. Los psicólogos cobijan, acompañan y guían en el proceso, trabajando en crear una consciencia de lo que está pasando y detectando el tipo de violencia sufrida es como se elige el tipo de terapia a trabajar y la orientación para fortalecer y empoderar a la mujer violentada.
“¿Se puede terminar con la violencia? Está es una pregunta difícil, pero sí se puede. Primero debe haber un proceso. Creo que se podría eliminar si hubiera una buena educación. Hay que eliminar las formas de discriminación contra la mujer, sensibilizar sobre las causas y las consecuencias de los actos. Fortalecer el respeto. Y si no hay educación desde pequeños en este tema, se puede trabajar con el adulto para tener una re educación, desaprender viejos patrones que se traen sobre el papel de las mujeres dejar de ver como normal la violencia hacia las mujeres. La educación o reeducación sobre este tema va para todos; un ejemplo claro es en casa, seas niño o niña se enseña que todos hacen las labores de casa, aquí empieza el cambio”, finaliza.