Solicita religiosa ayuda para madres retiradas en especie y más

Cuando Adela estudiaba la secundaria, conoció a las madres que llegaron a poner en la ciudad de Alvarado, el Instituto de la Veracruz, sin embargo, nunca le pasó por la mente que años más tarde ella sería “monjita”.
A sus 22 años ella se encontraba estudiando la carrera de medicina en Veracruz, sus padres se encontraban en Alvarado, al ver que estaban solos decidió ingresar al Instituto de la Veracruz, para ella esto fue “un llamado de Dios”, para que ella dedicara su vida a él.
Adela Enríquez Lara, tiene 78 años, es oriunda de Alvarado, y entró al Instituto de hermanas de la Vera Cruz hija de la iglesia a sus 22 años, tiene 54 años de votos de profesa más los de preparación.
Ella relata que la decisión de entrar al Instituto era para estar más cerca de sus padres pues ya eran grandes de edad y su papá se encontraba enfermo.
“Ingresé a la congregación feliz, no me hago la víctima, yo había tenido todo… bailes, fiestas, novio, fui a dos nacionales uno de basquetbol y otro de softbol porque me gustaba mucho el deporte”, mencionó.

SU PRIMER INSTITUTO

Adela tuvo la fortuna de conocer a la madre Martha Christlieb, quien fue la fundadora y primera superiora general de las hermanas de la Vera Cruz, hijas de la iglesia.
Ella relata que la madre Martha fue una mujer muy sabia y que durante 10 años vivió cerca de ella tanto en el noviciado como en el colegio, siendo este el primer instituto donde Adela brindó sus servicios.
“Antes no estaba esta casa, ni la capilla, las hermanas del colegio vivíamos en unos salones adaptados en una capilla, cuartos, cocina y comedor, yo trabajé aquí 27 años fuí de las madres que nos decían que éramos las ricas, eso nos ha dificultado varias cosas, porque no es así”, explica.

DIOS ME ESCOGIO PARA RELIGIOSA

“Dios me escogió como religiosa para estas congregaciones, así como nací de mi papá y mamá para ellos, Dios me puso en esta, admiro y respeto a todas las congregaciones, pero yo soy de la Vera Cruz”, comenta.
La hermana Adela, destaca que dedicarse a Dios ha sido una de las experiencias más gratificantes que ha tenido, donde ha tenido la oportunidad de conocer a varios jóvenes y hermanas, en todo su camino de las cuales ha aprendido bastante.

AL SERVICIO DEL SUPERIORATO

María Braulia Tablas Mata, se puso al servicio del superiorato, dándole atención a todas las madres que ya se encuentran retiradas de sus labores en el Instituto de la Vera Cruz.
“Esta es una casa de descanso, se les atiende siempre con amor y tranquilidad; este proyecto de las Noche Buenas se hizo para poder ayudarnos y gracias a Dios ha salido poco a poco”, señala la madre superiora.
Explicó que en este momento necesitan papel higiénico, pañales, agua embotellada, jabón y productos de la canasta básica, los interesados en ayudar a las madres, pueden hacerlo en cualquier día de la semana en el horario que se les facilite.

DATO
DIRECCIÓN
La casa se encuentra en la calle Oriente 4 A, pasando el auditorio de la Vera Cruz.