Desde El Portal: Frontera Junto al Mar

Marcela Prado Revuelta

El 20 de Noviembre se conmemora el inicio de la Revolución Mexicana. Este año fue el CXI Aniversario.

Siempre me he preguntado si todos los jóvenes deportistas que han desfilado, los funcionarios que presiden el desfile de la Revolución Mexicana, los choferes que platican pendientes del jefe, los vendedores ambulantes que atiborran los alrededores y, en general y en coronel, todos los asistentes a la fiesta deportiva, han leído, alguna vez, la historia de la Revolución Mexicana.

Me pregunto si los veracruzanos han leído “Frontera Junto al Mar”, del veracruzano José Mancisidor, (Abril 20, 1894 – Agosto 1956) o alguna otra de sus otras nueve novelas y saben que dejó tres inconclusas. Me pregunto si conocen que en esta novela, Mancisidor relata las broncas de los pescadores durante la época revolucionaria y los tortazos durante la invasión norteamericana de 1914…

Eso me pregunto, pero no he recibido muchas respuestas…

Lo que sí está en los libros es que en 1928 se realizó una carrera de relevos, un 20 de noviembre y que en 1936 el Senado de la República aprobó un decreto en que ese día fue declarado fiesta nacional y se indicó que “al conmemorar ese acontecimiento con un desfile deportivo, se refleja la voluntad pacifista y conciliadora de nuestro pueblo”. SIC.

Luego se fueron inventando otras cosas y, a partir de 1975, se instaura el Premio Nacional de Deportes, que se ha entregado desde entonces, aunque en este momento no se si los cheques tienen fondo. Quién sabe…

Los mexicanos nos quedamos a la orilla de la Historia, pero dentro de la fiesta. Allí están el Día de la Madre o del Padre, o las Ofrendas, la Virgencita de Guadalupe, las posadas y la Navidad, muchas más. En la orillita nos quedamos, pero no siendo cucharas, “no sabemos el fondo de la olla”. Nomás nos servimos…

Estoy segura de que a los niños y jóvenes se les enseña Historia de México, (en el caso de que ayer no hayan cambiado los Libros de Texto). Pero se aprenden las lecciones para pasar el examen y pasar de año y ¡al carajo los libros, que son aburridos!, porque es claro que no ven a los papás o a los amiguitos con un libro de Historia en la mano. En las manitas traen otras cosas, como los celulares con los videos y la corrientez.

Cada uno de nosotros festeja a su modo. En estos tiempos, “señor don Simón”, no se me ocurre nada que festejar. Pero esa es otra historia… Festejo las fechas históricas de México recurriendo a mis viejos libros.

Y los releo amorosamente. Le doy lata a los nietos para que lean, cuando menos, una página, (con el premio de una hamburguesa y resulta bien).

Y estoy atorada, en este momento, con “La Novela de la Revolución Mexicana”.

Dos tomos. Más de dos mil páginas. Editorial Aguilar, Quinta Edición, 1964. Recuerdo, perfectamente, que estaba apenas en primer año de Filosofía y Letras, en Xalapa, donde llegaban los vendedores de libros, “en abonos”, para maestros y estudiantes. Me embarqué en la compra de los dos tomos, pagados en partes durante un año, en que tuve que dejar de tomar mi café. Ha valido la pena…

¿Qué releo, ahora?, me pregunté. ¿”El Águila y la Serpiente”, (Madrid, 1928), de Martín Luis Guzmán o “Se llevaron el cañón para Bachimba”, (México, 1931), de Rafael F. Muñoz?… Pero me atoré en el índice, porque Nellie Campobello -una de las pocas mujeres que han escrito sobre la Revolución Mexicana-, me seduce con “Las manos de mamá”, (México, 1937)… Y no quiero enojarme, otra vez, con “La Revancha”, (San Luis Potosí, 1930), de Agustín Vera…

Me serví otro café cordobés…

No es trivial. ¿Vale la pena releer nuestra historia de la Revolución Mexicana?. Si. Vale la pena conocer lo que hicimos bien y mal e intentar no repetir lo negativo.

Y es claro que le pregunto a ustedes, mis tres lectores y medio, ¿han repasado la Historia de nuestra Historia o nomás disfrutan el día histórico convertido en día feriado?…

No lo sé.

Pero cuando menos, a tres pequeños individuos, sobornados con una hamburguesa o un pastel de chocolate, les estoy obligando a conocer la Historia de nuestro País.

De algo servirá en el futuro.

Y nada más.