¿Economía circular y donut?

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Por Manuel Molina Gómez*

 La cumbre del G-20 ha hecho que todos opinen de generalidades, que si bien es saludable, porque visibiliza temas como cambio climático y la necesidad de acciones concretas por las condiciones precarias en salud, y que esta ha generado mayor rezago y marginación en lo local, pero ninguno aborda los mecanismos que deben implementarse.

 Empecemos por entender que las acciones no deben ser abstractas, es desde lo local que estas se implementan y en ese sentido debemos decirlo con todas sus letras, dependerá de que modifiquemos hábitos personales en la conducta, consumo y reconocer que debemos actuar de forma transversal.

 Iniciaré con lo que es la economía circular: es una estrategia que tiene por objetivo reducir tanto la entrada de los materiales vírgenes como la producción de desechos, cerrando los “bucles” o flujos económicos y ecológicos de los recursos.

 El pleno del Senado espera aprobar el dictamen que crea la Ley de Economía Circular, que tiene como objetivo principal dar valor a los productos, materiales y recursos se mantengan vigentes dentro del ciclo económico durante el mayor tiempo posible, para así reducir al mínimo la generación de residuos, así como fomentar la creación de empresas dedicadas a esta actividad y regular el trabajo de alrededor de 2.5 millones de recolectores o “pepenadores”.

 La economía donut es definida por su creadora como una alternativa innovadora que puede ayudar a impulsar las economías sin afectar al medio ambiente. De esta forma, el modelo de las rosquillas se establece como dos círculos o anillos concéntricos que buscan relacionar el flujo de necesidades, energía y materiales.

 México podrá tener la oportunidad de subirse en una ola de desarrollo, ya que el Covid-19 impactó a todo el mundo y se dio un efecto de casi igualar el terreno de juego, entre países desarrollados y emergentes, y no se confunda, algunos podrán tener jugosas cuentas bancarias, pero quedó evidenciado que estamos interconectados, que la solución debe ser multilateral y multinacional.

 Así #SoluciónCiudadana es una de las pocas iniciativas en el territorio nacional que está atendiendo a que los actos de autoridad dejen de estar desvinculados de los compromisos internacionales, normas vigentes y todo por la miopía partidista a la que estamos acostumbrados.

 Que este modelo se esté dando en tres de los cuatro municipios de esta Zona Metropolitana, es un ejercicio que está siendo de gran interés en otras latitudes, sobre todo en el capítulo de llegar a los jóvenes en su formación media, ya que el SAT ahora ha puesto sus ojos en la CURP obligatoria desde los 18 años, pero no así a dar a estos nuevos ciudadanos adultos las herramientas para ejercer sus derechos.

Felicidades a quienes están siendo receptivos de ideas de corresponsabilidad y autogestión, ya que son el antídoto de los extremistas de izquierda y derecha que nos confrontan sistémicamente para evadir dos hechos sustantivos: primero, las soluciones se logran con acciones, no demagogia y finalmente, los servidores públicos son nuestros empleados, ya que son sujetos obligados del cumplimiento de la ley.

 El detalle está en que esto no es del dominio público, estimado lector, sigamos en este espacio compartiendo soluciones y conociendo aquello que tanto le es incómodo a los ‘elefantes blancos’, que usted deje de ser fichas de cambio y tenga voz propia en la generación de soluciones, o la denuncia de arbitrariedades o ineficiencias. Seamos la primera Zona Metropolitana donde no simulemos la creación del Plan Municipal de Desarrollo, al hacer efectivo que el Coplademun (Comité de Planeación Municipal) no sea un espacio de “cuates incondicionales” de la autoridad electa, sino el espacio de participación plural, multidisciplinario y sobre todo, que pondere costo-beneficio en el ejercicio del presupuesto con variables de medición y desempeño.

*Presidente de Cidiac, A.C. (Centro de Investigación, Difusión e Implementación sobre Asociaciones Civiles).