Los muros del Calvario se hicieron con huesos humanos

Del muro de Juan Manuel Gámez Andrade.

Juan Manuel Gámez Andrade*

En nuestra ciudad siempre han abundando las leyendas que son producto de la imaginación de sus habitantes, aunque en ocasiones están basadas en algún hecho real que al paso del tiempo sufre alteraciones, como es el que caso que relataremos.

Corría el año de 1904, cuando los tehuacaneros de boca en boca difundían una tétrica noticia: “Se descubrió que sí es cierto que los muros de El Calvario están hechos con huesos de humanos, sobre todo de niños que como murieron sin haber pecado, los ocupan para proteger del mal a este santo lugar”.

El rumor surgió debido a que la señora María Mota, con la autorización del juez de paz José de Jesús Macain, había mandado a exhumar los restos de su pequeño hijo de nombre David Mota, muerto en el año de 1889, y había sido sepultado en una de las capillas del Calvario, pero deseaba trasladar sus restos al panteón municipal.

Decenas de personas acudieron a este sitio para “ver que era verdad que los muros estaban hechos no de piedra y adobe sino con huesos de niños”, por lo que el presbítero don Rafael María Osorio, para contener la oleada de curiosos y evitar la propagación de este rumor, les mostró el lugar donde había sido exhumado el cuerpo del infante y se pudo constatar que sus restos se habían extraído de la capilla nombrada Del Santo Entierro, y no de algún muro del Calvario.

Aclarado el asunto la gente volvió a su cotidianidad, pero la leyenda quedó inserta en la historia de Tehuacán, y al paso de los años se propagó otra que aseguraba que los muros estaban hechos con restos de monjas que habían vivido en El Calvario, cuando ahí nunca hubo religiosas.

*Cronista oficial de Tehuacán