¡Ganó su carrera contra el cáncer!

 

Lucina Vera de la Cruz tras ocho quimioterapias, 25 radiaciones y una mastectomía
radical ahora su objetivo es ayudar a mujeres que se encuentran en la misma situación

Yamilet Gámez
El Mundo de Orizaba

Ciudad Mendoza.- A Lucina Vera de la Cruz le diagnosticaron cáncer de mama en el 2015, cuando tenía 50 años, siempre fue muy atlética, las carreras son su pasión y nunca presentó algún síntoma, en una ocasión visitó a su médico para manifestarle que presentaba una mancha en el seno izquierdo que surgió a raíz de la acumulación de humedad y sudor en su ropa interior, pues durante los maratones pasa largos lapsos de tiempo con la ropa húmeda puesta.
Fue en octubre 2015 que le sugirieron realizarse la mastografía, encontrando que tenía una inflamación pero al no saber si era producto de un golpe debido a que recientemente había participado en un maratón, le dieron tratamiento.
Posteriormente le dieron cita para darle seguimiento a su caso, encontrando que era necesario realizar otros estudios y en noviembre le manifestaron que se trataba de cáncer cerca de la etapa dos.
“Ahí comenzó el peregrinar, siempre me encomendé a Dios; mis hijos fueron los primeros en enterarse, el padre de mis hijos siempre estuvo conmigo apoyándome, mis hermanas. El apoyo de la familia es muy importante, ellos son el motor, la fortaleza para poder hacer frente a lo que se está viviendo”.

Mastectomía radical
El tratamiento contempló ocho quimioterapias y 25 radiaciones, fue necesaria una mastectomía radical.
“Afortunadamente caí en buenas manos, siempre me atendieron muy bien, mi oncólogo es maravilloso, me decía que yo siguiera corriendo que de mi cáncer se iba encargar él”.
Seguir el tratamiento es una parte importante como en cualquier otro enfermedad y en la lucha contra el cáncer de mama, es sumamente importante
Lucina agradece que el cáncer de mama, le fue detectado en las primeras etapas por eso insiste en la importancia de hacer la exploración.
“Sigo en tratamiento, todas las noches estoy tomando pastillas, cada ocho meses acudo a revisiones, cuando mi médico me indica acudo porque se que puede volver”.
A pesar de estar en tratamiento, siguió haciendo ejercicio, participando en maratones, para de esta manera desintoxicar su cuerpo.
“Mi médico me dijo que si yo podía seguir haciendo ejercicio y corriendo que lo siguiera practicando”.
Lucy espera que en enero del próximo año en la visita programada su médico le pueda dar el alta definitiva.
“No tener un pecho hace sentir que te falta algo, pero luego piezas en el que no tiene piernas, que también sale a trabajar o por ejemplo en los maratones, todos participan, los que están en muletas, los ciegos, todos ellos participan y si ellos pueden porque yo no y así tenemos que pensar y aunque no es fácil y duele es importante entender que aun si te falta un pecho no serás menos mujer”.

Cierra ciclos y
ofrece su ayuda
Lucy reconoce que al principio fue difícil hablar de lo que le estaba pasando más allá de su círculo más cercano.
No sentía la seguridad de abordar el tema con sus compañeros corredores, y con otras personas, de hecho algunos comenzaron a saber de lo que estaba viviendo cuando iba por su sexta quimioterapia.
“Siempre fui muy cuidadosa aunque estaba hinchada de la cara, nadie se daba cuenta, desde que me diagnosticaron que era un cáncer maligno y que la intervención tenía que ser rápida, me cubrí la cabeza con el buff o banana y así nadie se daba cuenta hasta que ya estaba avanzado el tratamiento”.
Lucy no quería que los demás tuvieran lástima por ella, era lo que le impedía hablar con los demás de su enfermedad.
“La lástima no va conmigo, yo decía que era mi lucha y que tenía que pasar lo que tenía que pasar y que Dios estaba conmigo”.
Aunque fue difícil hablar con los demás sobre su cáncer de mama, una vez que sus compañeros se enteraron, la cobijaron lo que le dio muchos ánimos y fortaleza.
“Fue muy difícil hablar del tema, no tiene mucho que comencé hablar y decidí hablar porque tengo amigas que están pasando lo mismo; después de todo esto cambié varios aspectos de mi vida, cerré ciclos, porque es muy importante”.

Una lección de vida
A raíz de su lucha contra el cáncer de mama Lucy comenzó a estudiar diseño, corte y confección para elaborar buff o bandanas, entre otras prendas que dona a personas que padecen cáncer.
Conocer las historias de otras personas que luchan contra el cáncer, la motiva a seguir ayudando, pues sabe lo que es pasar por todo lo que implica el tratamiento.
“Yo he decidido que voy a vivir cada día como si fuera el último, y si mi historia sirve para ayudar a otras personas, seguiré adelante”.
Lucy motiva a los demás a continuar en su lucha, valorar todo lo que tienen, hablar de lo que están viviendo y salir de su zona de confort.
“Esto para mi fue una lección de vida, muy dura pero me enseñó el valor de la familia, lo importante que es perdonar y perdonarme, me enseñó que tengo muchas personas que me aman”.