Yanga para colorear

Marilú López Baca
Cortesía
Allá por el siglo XVII, en una comunidad de África, vivía un niño llamado Gaspar Yanga, quien era hijo de un rey y soñaba con crecer para llegar a ser como su padre.
Esta es la idea con la que inicia el hermoso libro “Yanga para colorear” un proyecto que hoy llega a nuestras manos, en una segunda edición, gracias a las gestiones ante el Instituto Veracruzano de Cultural del alcalde Apolinar Crivelli.
El pasado 16 de octubre, durante la presentación de la segunda edición de este libro, Sagrario Cruz Carretero, antropóloga e investigadora de la Universidad Veracruzana, doctora en Historia y autora de este libro, contó que este proyecto nació en 1995, cuando acababa de nacer su hija y quiso mostrarle a ella y a otros niños quién fue Yanga.
Realizó la historia y preguntó quién podría ilustrarla. Sin conocerla, un día tocó a la puerta de la casa de LeticiaTarragó, reconocida artista y pintora veracruzana quien, amablemente, accedió a colaborar con este proyecto.
Sería el Doctor Rafael Arias, en ese momento director del IVEC, quien haría la sugerencia de hacer de “Yanga” un libro para colorear.
26 años después, esta segunda edición, que forma parte de la colección “Confetti”, no tan solo está dedicada para un público infantil sino también para los adultos, pues ofrece una estupenda presentación que nos pone en contexto de la situación de la época colonial: cómo era la vida en la zona centro de Veracruz en los asentamientos de esclavos y el surgimiento del pueblo de San Lorenzo de los Negros, hoy Yanga, considerado el primer pueblo libre de esclavitud en América.
«¿Seguirán dibujando los niños? », se preguntaba Silvia Alejandre, directora del IVEC, pensando en la aceptación que podría despertar “Yanga para colorear” entre la población infantil.
La respuesta vino de inmediato, tanto de la propia Sagrario Cruz como del público asistente a la presentación del libro, al comentar el interés que ha provocado este libro y los correos que ha recibido la investigadora de muchas personas que desean adquirirlo.
Estoy segura de que a los niños no solo de Yanga, sino de toda la región, les interesará ir recorriendo las páginas de “Yanga para colorear” y al mismo tiempo utilizar sus acuarelas, colores, plumones o crayolas para darle vida y conocer así esta historia, que forma parte importante de nuestro pasado histórico.
(*Profesora de lectura de la Escuela Hispano Mexicana de Córdoba. [email protected])