De terraplanistas al hastío social

Daflin García

“Lo admito, soy un conspiranóico… por eso no te miento cuando te digo que la tierra es plana”, me dijo mi tatuador a tiempo que le pedía a Alexa que reprodujera en Netflix el documental “Tan plana como un encefalograma”, del 2018.

Entonces apareció a cuadro Mark Sargent, youtuber y principal defensor de la teoría de la tierra plana y que, además, es la historia central del documental, dirigido por Daniel J. Clark.

“A la ciencia le está costando enfrentarse a nosotros. La razón por la que le estamos ganando a la ciencia es que la ciencia nos saca las matemáticas, pero nosotros le decimos ‘Oye, eso es Seattle’…Eso es. Punto. Una imagen vale más que mil palabras”, se le escucha decir a Mark, al tiempo que en la toma señala los edificios y argumenta que si la tierra fuese curva, como dicen los científicos, no veríamos en línea recta.

Esto capta mi atención. Mi mente vuela a cuando tenía por ahí de unos 6 años y quedé impactada al saber que la tierra era redonda, según lo que mi maestra de primero de primaria me dijo.

Lo primero que se me vino a la mente en ese entonces fue pensar en China. “¿Los chinitos viven de cabeza?… ¿o será que viven debajo mío?”, recuerdo haberme cuestionado.

Así que decidí seguir escuchando a Mark, porque mi yo de los 6 años se sintió identificada. Y aunque ya no tengo esa edad, siempre he sido muy curiosa e imaginativa, así pues me adentré en este tema, absurdo para unos y muy real para otros, sí muy muy real para esos que se les conoce como terraplanistas.

La reina de las teorías

En el dichoso documental y en muchas entrevistas, resulta que Mark cuenta que se volvió defensor de “la reina de las teorías de conspiración”, denominada así por muchos medios de comunicación que han abordado el tema como la BBC y El País, cuando trató de demostrar lo contrario.

Sí, él pensaba como tú y como yo que la tierra es redonda, pero tratando de convencerse así mismo de que la tierra es un globo, como nos han enseñado en la escuela, acabó creando una especie de “secta” en donde mucha gente comenzó a creer, así como él, que la tierra es plana.

Y es que argumenta que durante meses se dedicó a hacer pruebas “rigurosas”, aunque no ha especificado cuáles, a excepción del monitoreo de una página de vuelos en tiempo real. Dijo que esto lo realizó para verificar si alguna nave cruzaba el océano Pacífico o Índico, pero pasaron las horas y “no encontró ninguno”. He de mencionar que los entrecomillados que dejo son parte de sus declaraciones tal cual en el documental.

Pues bien, al no hallar nada que le demostrara, según sus pruebas, que la tierra era redonda, decidió hacer un video en You Tube, contar su teoría y lo demás, es historia… pues valga decir que ya hasta tiene este dichoso documental que mi yo adulto rechaza en sobremanera, pero que mi niña de 6 años lo ve y le suena lógico.

A mi yo infantil, esta teoría de los terraplanistas le hace recordar aquella teoría que había antes de que Galileo Galilei dijera esa famosa frase de “Y sin embargo se mueve”… aunque pensándolo bien pudo no haberla dicho, aunque eso tendrá que quedar para otro ensayo.

El punto es que me recuerda a la teoría esa de que la tierra era plana y sostenida por cuatro elefantes que, a su vez, se apoyaban en el caparazón de una tortuga estelar. Teoría que fue muy bien aprovechada por el escritor de fantasía y ciencia ficción, el británico Terry Pratchett, quien con esos dichos creó una serie de novelas llamadas Mundodisco.

Todo es un invento

Pero volvamos al tema, Mark, una vez ya siendo famoso, comenzó a ganar miles de adeptos a los cuales fue conquistando con respuestas algo insulsas a mi parecer adulto, que refutan todo lo dicho por científicos, astronautas y demás especialistas en el universo y los planetas.

Para este youtuber, el sol y la luna simplemente no existen, son “sólo luces en el cielo” y poco a poco va argumentando que todas esas imágenes que vemos del globo terráqueo son “inventadas” por los gobiernos y la NASA para engañar a la gente.

Hasta antes de este tema, mi niña de 6 años se sentía fascinada con la teoría de la tierra plana y los elefantes, las luces en el cielo y demás, pero la verdad es que la política y la economía ya no le incumben ni le interesan a una pequeña fantasiosa.

Lo cierto del caso es que toda esta locura de que la tierra es plana y sus seguidores captó la atención de mi yo infantil, lo que pone a pensar a mi yo adulto que probablemente los terraplanistas más allá de creer en esto de que el globo terráqueo no existe, su adherencia a una teoría conspiranóica podría obedecer a una búsqueda de resistencia a los cánones sociales y gubernamentales.

Buscando información sobre el tema, me topé con la declaración de un terraplanista para la BBC que dicta: “Empecé a darme cuenta de cuánto aceptamos sin cuestionar, a pesar de que vaya en contra del sentido común”.

Esta frase fue dicha por John Davis, dedicado a la informática y quien un día navegando por las aguas del internet, como muchos lo hacemos ahora, se encontró con textos de la Sociedad de la Tierra Plana (STP), porque sí, los terraplanistas están juntos, aunque no revueltos, como los partidos políticos, y hasta hacen sus convenciones.

Las palabras de John rebotaron en mi interior, pues creo que su decisión de volverse terraplanista obedece más a un hastío social que a una creencia real de que la tierra sea un disco de 24 mil 900 millas de diámetro, según los textos oficiales de la STP.

Pero mientras yo sigo divagando entre qué lleva a la gente a sumarse más y más a la STP, las cifras de jóvenes, porque sí son más los jóvenes que creen que la tierra es plana, siguen aumentando.

Entre textos y textos de colegas periodistas y muchas entrevistas, me percato que la respuesta de sus textos va encaminada a lo mismo, al rechazo de nuestra sociedad, a lo que dicen los “expertos” y al enorme deseo que hoy por hoy se tiene, gracias o ¿desgracias?, a las redes sociales, que nos permiten exponer nuestro punto de vista y defenderlo a capa y espada en busca de un like y más seguidores.

No por algo el mayor defensor de que la tierra es un disco, Mark Sargent, comenzó el movimiento a través de las redes sociales y, según la investigadora Asheley Landrum, de la Universidad Texas Tech, todos los adeptos a que la tierra es plana se enganchan a través del YouTube.

En fin, lo único que puedo decir es que para estas alturas, mi yo infantil ya se dio por derrotada.