El Comité de la Francia Libre de Orizaba

HÉCTOR EFRAÍN ORTEGA CASTILLO

 

Ciertamente que hubo en Orizaba (y en toda la región) colonos de distintas nacionalidades que se irían asentando paulatinamente, sobre todo durante el Porfiriato; aunque de tiempo atrás ya habían llegado catalanes, escoceses, ingleses, alemanes y hasta franceses. Para el siglo XX la Colonia Francesa constituía un referente importante en la ciudad –incluso más allá de los barcelonettes que dejaron su impronta en la industria textil y de lo que ya habrá oportunidad de escribir–.
Si bien es cierto que la colonia gala no era asaz numerosa, sí era importante. Y durante el tiempo que nos ocupa, los años de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) en Orizaba –como en otras ciudades del país– convivían tanto franceses, como alemanes. Los unos, principalmente comerciantes vinateros, o administrativos de la empresa CIDOSA; y los otros, la mayoría maestros cerveceros.
Así, cuando Francia cayó ante la invasión alemana de mayo-junio de 1940, inmediatamente Charles de Gaulle fundó el Gobierno de la Francia Libre e hizo un llamamiento a los franceses de todo el mundo a crear células de apoyo en las ciudades donde residían estos. No es extraño que en nuestra ciudad se crease el Comité de la Francia Libre de Orizaba que inmediatamente pondrían manos a la obra para tratar de influir en la opinión pública pluviositana a favor del país galo, pues las simpatías iban más bien hacia la Alemania de Hitler, y en Orizaba también hubo un Consulado Alemán (Honorario) localizado en la casona que después sería la Casa de Maternidad, en Sur 7.
El primer acto público que se haría fue hasta el 13 de junio de 1941, celebrando el primer aniversario de la Francia Libre en el Gimnasio de Orizaba (es decir, en el refectorio del ex convento de San José de Gracia), presidido por Juan Lartigue, Presidente de la Asociación Regional Pro Francia Libre, y con la presencia de residentes y descendientes galos en Orizaba.
Días más tarde, el 18 de junio, el Comité envió una carta al Secretario de Relaciones Exteriores, Ezequiel Padilla, exigiendo que el Gobierno de Manuel Ávila Camacho rompiera relaciones diplomáticas con Alemania e Italia, desconociera el Gobierno de la Francia de Vichy (impuesto por Hitler) y reconociese como único régimen a la Francia Libre de De Gaulle. Padilla no respondió inmediatamente, por lo que se le remitió otro oficio en los mismos términos el 29 de septiembre, respondiendo ésta vez el 3 de octubre que “no podía virar la política interior del país porque no había hechos que lo justificaran” (sic).
El 14 de julio de aquel 1941, la Colonia Francesa de Orizaba celebró la Toma de La Bastilla a los pies del monumento de Miguel Hidalgo en el Parque Castillo, depositando una corona floral con los colores de la bandera de Francia y la emblemática Cruz de Lorena, símbolo de la Francia Libre. Hubo presencia de las autoridades del Consejo Municipal y tan luego como concluyó el acto se hizo un brindis en el Club Moctezuma por el éxito de Francia en la Guerra. Por cierto que un día antes, el 13 de julio, el P. Rafael Rúa celebró una misa en San Miguel Arcángel, en donde destacó la importancia de Francia en el catolicismo mundial.
Ahí no se detendrían los franceses avecindados en Orizaba, pues los siguientes años habrían de vérseles asaz activos en la ciudad, a través de actos cívicos, veladas artístico-literarias, Te-Deums, homenajes (como el organizado en la Parroquia de San Miguel dedicado a los Héroes de Tolón en diciembre de 1942) o una serie de conferencias, que impartió el presbítero jesuita Pierre Charles en el Cine Real, en el Cine de Río Blanco y en el Cido Sport Club a mediados de 1943.
Son cosas de la historia regional que deben rescatarse.
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