Enamorado del café

Adoración Castelán
Diario El Mundo
“Cuando una persona hace clic con el café estamos garantizando un cliente para los productores de café, para el campo. Los baristas somos ese último eslabón. Cuando nosotros vendemos café hacemos que toda una cadena tenga una parte de dinero. Cada que alguien se reencuentra con el tema del café o empieza a tomar café hacemos una justicia económica al campo”, así inicia la platicando Manuel García Estrada, experto en café.
Comunicador de profesión y gestor cultural con carrera, el cordobés Manuel García Estrada, conocido en la ciudad por llevar proyectos en pro de la cultura y la educación, nos abrió las puertas de su cafetería, ubicada en el centro de la ciudad, para hablarnos sobre el fruto que ha dado identidad a Córdoba y la región: el café, el cual también le ha dado a él una de las mayores satisfacciones de su vida.
Manuel, a lo largo de su trabajo con el café, ha escuchado de muchas personas que los campesinos necesitan programas de apoyo por parte del gobierno, pero él asegura que lo que se necesita en realidad es tomar más café.
“Los datos arrojan que en México se toma un kilo doscientos gramos per cápita por año, mientras que en los países escandinavos ¡hasta doce kilos. Si quieres hacer justicia por el campo del café, toma más café. No compres instantáneos. Nosotros tenemos el café de la región de las altas montañas: Ixhuatlán, Tomatlán, Huatusco, Cosco, Chocamán, la Sierra del Gallego, en fin, hay mucho café; no tendríamos por qué ir a comprar al súper, esto es una ridiculez, y ni hablar de consumir en cadenas transnacionales, esto es patético”, confiesa Manuel, quien tiene sus primeros recuerdos de café desde que era un niño y veía a sus abuelos dedicarse a ello.

Con calidad cordobesa
García Estrada se siente orgulloso de ser cordobés y pudo demostrarlo por casi 10 años en una de las mejores cafeterías que México ha tenido. Ubicado en la famosa Condesa en Ciudad de México, Manuel pudo servir y compartir con muchos tipos de personas que visualizaban a Córdoba siempre como una ciudad que ofrece calidad, así que la expectativa que tenían al acudir a él era alta.
“A veces creemos que porque aquí llegó la primera planta de café, por ese simple hecho ya está bien lo que se hace y no, tenemos que meterle, trabajar  y hacer que la gente vea que Córdoba y el café están de la mano. Que esto sea un motivo de orgullo, de decir ‘sí, somos muy buenos’. Porque todos podemos ser muy buenos en lo que hacemos. Yo lo que encuentro es la posibilidad de que los jóvenes, niños y los cordobeses en general hagamos cosas de clases mundial porque ya se han hecho. No somos alienígenas, no; nacimos aquí en el centro, las Pitayitas están a la vuelta. ¿Qué se necesita? Las ganas de obsesionarte con algo y hacerlo perfecto y cuándo te das cuenta de eso puedes lograr todo. Llevar la cultura de Córdoba a otros lugares es bueno”, reflexiona el experto en café.