Colapsa a Tapachula avalancha de haitianos

Agencias

La ciudad de Tapachula, Chiapas, así como el sistema de atención a solicitantes de refugio en México, están siendo colapsados por una avalancha de migrantes haitianos provenientes de Brasil y Chile, a donde inicialmente llegaron en busca de trabajo, pero al complicarse su plan de migración, decidieron emprender el viaje hacia Estados Unidos, aunque sólo pudieron llegar hasta la frontera sur de México, donde son contenidos por el gobierno.

Los ciudadanos haitianos detenidos en Chiapas no reúnen las características para considerarse refugiados; pero no pueden ser deportados a su país, porque es considerado un Estado fallido, por la grave situación política por la que atraviesa y porque no recibe repatriados, según las leyes migratorias.

Y es que lo que antes era el parque central de Tapachula, es un laberinto. Un entramado de callejones delimitados por alambrado de metal por el que deambulan cientos de migrantes sin otro destino que el de engañar unas horas al hambre, cansar a su cuerpo lo suficiente como para llegar al cuartucho sin ventilación ni agua donde dormirá con otra decena de connacionales.

No hay trabajo ni otra forma de resistencia que el dinero que envía en efectivo un familiar a los bancos de remesas con cientos de personas haciendo fila a sus puertas. Las aceras de esta ciudad, sus bancos de hormigón y asfalto que hierve, son los barrotes de una cárcel a cielo abierto. Un rincón pobre del México miserable donde decenas de miles de migrantes llegan como pueden y salen deportados en un autobús.

En esta ciudad se han acumulado más de 35 mil personas desde enero buscando el refugio o la visa humanitaria. A ellas hay que sumar las miles que lo hicieron durante el año pasado durante el peor momento de la pandemia y que aún no han obtenido respuesta.

El problema es que se está generando una bomba de tiempo, ante las tensiones entre los habitantes de la ciudad y los migrantes, quienes se ven obligados a permanecer ahí, pues si la abandonan, caen en la situación legal de abandono del proceso de adjudicación de refugio.

Viven en condiciones de alta marginación e insalubridad, debido a que son personas que no cuentan con recursos económicos, ni trabajo. Decenas lleva varios meses en esas condiciones y, en el mejor de los casos, deben esperar hasta principios del año siguiente para recibir alguna respuesta a su solicitud.

Estas oleadas de migrantes haitianos se remonta a 2010, cuando ocurrió el terremoto de 7.0 grados en Haití, en el que más de 316 mil personas murieron, 1.5 millones quedaron sin hogar y más de 350 mil resultaron heridas.

Algunos cálculos señalan que Brasil habría recibido más de 180 mil migrantes haitianos, Chile más de 100 mil; Venezuela, 50 mil; Bolivia 25 mil y Ecuador más de 20 mil. Estados Unidos había concedido facilidades para que los haitianos ingresaran a su territorio. En 2014 la diáspora haitiana se calculó en dos millones de personas, tanto a Europa y América.

Es por ello que, en 2016, llegó a la frontera sur de México un primer grupo de haitianos. Eran alrededor de 500, lo cual fue un escándalo en Tapachula, particularmente por motivos racistas: eran negros que, además no hablaban español.

En 2018, la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México generó nuevamente expectativas entre los haitianos en el camino debido a sus pronunciamientos en el sentido de que aquí se les trataría bien a los migrantes.

Pero en junio de 2019, el gobierno mexicano pactó con el gobierno del presidente Trump para contener a los migrantes en México a cambio de que no le impusieran aranceles en sectores económicos específicos.

Eso generó la concentración de haitianos y migrantes de otras nacionalidades en Tapachula. Actualmente se calcula que hay alrededor de 30 mil haitianos varados en aquella ciudad chiapaneca, donde la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) se ha visto rebasada ante la altísima demanda de refugio.

El problema es que los haitianos en Tapachula han comenzado a desesperarse y decidido salir para buscar empleo en algún estado del centro del país, pues saben que es prácticamente imposible ingresar a Estados Unidos.