A 7 años sin Alexis

Alex Villanueva

El Mundo de Orizaba

 

Orizaba.- Todos tenemos una unión  que inicia en el vientre y termina en la tumba, es una conexión única que une el pasado, el presente y el futuro de las personas, sin importar lo abrumador que éste pueda ser.

A María le tocó uno de esos destinos, una mujer más que busca con desesperación a su hijo, como lo ha venido haciendo desde hace 7 años.

El calvario de María forma parte de las estadísticas mexicanas, las cuales superan ya las 77 mil personas desaparecidas. Ese infierno que ahora vive, comenzó el 17 de junio del 2014.

Alexis Enb Félix Morales tenía entonces 15 años y esa tarde, decidió acompañar a uno de sus familiares a la colonia Martín Torres, en Nogales, donde llevarían su vehículo para ponerle un autoestéreo.

En ese entonces, María tenía 3 años de haber terminado su relación sentimental y sus hijos vivían con su padre. Pero todo cambió de un momento a otro.

Alexis y su primo, Humberto Domínguez Félix habían sido privados ilegalmente de la libertad por varios hombres que se los llevaron por la fuerza en unas camionetas.

“Nos llamaron por teléfono y nos dijeron que eran unos policías. Los fuimos a buscar, pero las camionetas no llevaban placas ni números”, contó María en entrevista para El Mundo de Orizaba.

Desesperada y al no saber qué hacer, fue de un lado a otro, sin encontrar respuestas y mucho menos a su hijo, hasta que se cobijó en un colectivo, donde solo encontró más obstáculos y decepciones.

María cuenta que desde que ingresó a la agrupación, ella y su caso permanecieron rezagados. Acudía a las búsquedas de fosas y pasó días comiendo frijoles con arroz con tal de no claudicar. Sin embargo, decidió retirarse y continuar su búsqueda sola.

 

Intimidación

María recibió un mensaje del número de su hijo varios días después de la desaparición. Ella cuenta que lo abrió con mucha felicidad, pero lo único que encontró fueron amenazas por buscarle. “No era mi hijo, solo me dijeron que lo dejara de buscar o algo malo iba a pasarme”, contó.

María se dedicaba al comercio, pero hace 8 años, encontró una vocación que le apasionaba: la enfermería y cuenta que se estaba preparando, tomando cursos y trabajando en un hospital, pero todo aquello se quebró con la noticia de esa tarde.

Ante los constantes permisos que María pedía para ir en busca de su hijo, pasó de tener un salario seguro al desempleo, pero no fue motivo para detenerle.

Memelas, bisutería y hasta ropa usada, sirvieron para seguir con la búsqueda de Alexis. “Me dolió mucho dejar la enfermería, pero primero está mi hijo, yo puedo vivir como sea”, cuenta en su vivienda, la cual solo cuenta con lo básico para vivir.

 

La decepción

María entró a un colectivo local, donde tenía la esperanza de obtener ayuda, pero poco a poco la verdadera cara de la moneda salió a flote. “Nos decían que nosotros no habláramos con la prensa, que nos quedáramos detrás, mientras los que dirigen salían al público, pero solo abogaban por muy pocos casos”, cuenta.

La estancia de María en la agrupación duró hasta que cuestionó, hasta que pidió ser escuchada al igual que muchas que permanecieron en silencio a cambio de un poco de luz. Tras los reclamos, María fue expulsada y decidió buscar ella sola a su hijo. “yo quería que todo fuera parejo y no para unos cuantos. Como yo hay muchas que callan por amor a sus hijos”, contó.

En un Veracruz donde la violencia contra las mujeres parece ser el pan diario, María se paraba en la autopista a pedir raid a los traileros; ¿El motivo?, recibía llamadas de números desconocidos, en las cuales le aseguraban que se hijo había sido visto con vida.

“No dudé. Fui a San Luis  Potosí, a Puebla y a una tienda de Querétaro, donde me juraron que trabajaba, pero no encontré nada”, narró mientras intentaba controlar el llanto.

Entre la charla, María contó que estaba consciente del peligro en el que se estaba metiendo, sin embargo, también confesó haber encontrado personas buenas, y que no vivimos en un mundo solo lleno de maldad. “Varios traileros me ayudaron, incluso cuando no traía dinero, me daban de comer, gracias a ellos pude quitarme la duda si era o no mi hijo a quien habían visto”, dijo.

María se resistía a aceptar que eran llamadas de broma, hasta que un día alguien le llamó, haciéndose pasar por Alexis. El hombre, le pedía la cantidad de 100 mil pesos en calidad de urgencia. María rompió en llanto al saber que no reuniría tal cifra, pero cuando se controló, supo que era una extorsión. “Al prinicipio estuve a punto de caer, pero hizo algo y reaccioné. No era Alexis, era una mala persona queriendo aprovechar la situación”, agregó.

El próximo mes se cumplen siete años de la desaparición de Alexis. Las autoridades no tienen respuestas y a María le surgen cada vez más preguntas. “En realidad me hago la fuera y he tenido amistades buenas que me han hecho ver las cosas de mejor manera, de lo contrario ya me hubiera derrumbado”, afirmó.

María siempre pensó que las terapias psicológicas solo eran para personas locas, pero hoy se arrepiente, pues la desesperación que vive día tras día, es peor que cualquier cosa que haya vivido.

Vive con miedo, no de que le suceda algo, vive con el temor de que la vida se le acabe y nunca más vuelva a contemplar el rostro de su hijo.

“Yo no busco a mi hijo en una fosa clandestina, yo lo quiero encontrar caminando, tal y como salió aquel 17 de junio y hasta hoy no regresa a casa.

 

El mensaje

“Si alguien o mi hijo llegan a leer esto: Alexis tus hermanos y yo te estamos esperando en casa, te buscamos por cielo mar y tierra. Hijo, donde quiera que estés, donde te encuentres, no dudes en llamar, esperamos tu llamada con amor.