Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 5,4-6:

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En aquel tiempo, Jesús dijo a Simón: “Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar”. Simón replicó: “Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes”. Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Palabra del Señor.

Muchos hombres se encuentran envejecidos, han luchado durante toda su vida por un futuro mejor, por la paz y la felicidad, y después de tantos años han conseguido muy poco. La mayoría se encuentran solos, algunos abandonados por sus hijos en una habitación, otros ignorados por sus familiares.
A todos aquellos que han luchado y no se encuentran felices con lo que han logrado, Jesús les invita a “volver a echar las redes”, es decir, volver a iniciar las luchas de la vida pero puestos los ojos en Jesús, buscándolo a él, siguiendo su voluntad. Siempre que el hombre construye su vida sin Dios termina frustrado, haciendo inútil su vida y sin satisfacción por la misma.
Pero es necesario que confíes en la palabra de Jesús, no basta decir que crees en él, es necesario que le creas a él, que escuches su Palabra proclamadas en la comunidad cristiana, la medites y la obedezcas. Pues cuando tu voluntad se pone por encima de la voluntad de Dios, al final no pescarás sino sufrimiento y frustraciones.
Nunca se es demasiado tarde para recoger los peces de felicidad que buscamos, pero si es importante que lo escuches y arrojes tus esfuerzos por donde Jesús te lo marque. Pero es necesario que lo escuches.
Arroja las redes hoy en el nombre de Jesús. Tu vida puede empezar a ser diferente.