¿Porqué eligieron Córdoba?

Ana De la Luz

El Mundo de Córdoba

El vómito negro o también llamado “fiebre amarilla” fue una de las causas por las que Juan O’Donojú no quiso quedarse en el puerto de Veracruz y tras un intercambio de cartas con Agustín de Iturbide, ambos llegaron la noche del 23 de agosto a esta ciudad de Córdoba para protagonizar el hecho histórico que abrió la llave a la libertad de los mexicanos.

Así lo compartió a Diario el Mundo el investigador, consultor en Políticas Públicas de Salud y Bienestar, máster en Filosofía y en Políticas Públicas, Alberto Alejandre Lara, quien al evocar ese pasaje histórico muestra la emoción que le produce imaginar el contexto en el que se desarrolló el episodio de la Firma de los Tratados de Córdoba.

“Cuando llega O’Donojú al puerto de Veracruz está el vómito negro o lo que hoy llamamos ‘la fiebre amarilla’ y le urge salirse porque hace calor, no hay antibióticos, la gente se contagia fácilmente y muere. Es cuando tu cuerpo no tiene un auxilio médico”, expresó Alejandre.

Después de comunicarse mediante cartas, los dos personajes se fueron acercando. Agustín de Iturbide llega a Orizaba; Juan O’Donojú va acompañado de Antonio López de Santa Ana -que después va a traicionar a Iturbide en el Plan de Casa Mata-; llega O’Donojú primero a Xalapa y de ahí lo mandan a la ciudad de Córdoba.

“La idea de Iturbide es que quiere que O’Donojú vea todos los destrozos que ha habido en los pueblos para que no se le ocurra pelear. Para entonces la gente ya estaba decidida a la independencia y eso está en los documentos”, recalcó Alberto Alejandre. La noche del 23 de agosto de 1821 narró que Agustín de Iturbide llegó en un carruaje; los cordobeses desataron a los caballos y muchos hombres jalaron y empujaron a Iturbide como una manera de mostrarle ese cariño a quien sabían que era el padre de la Patria y el Jefe Superior del Ejército Imperial Mexicano o del Ejército Trigarante.

“Esa noche O’Donojú invita a Iturbide a la casa de Zevallos donde estaba hospedado y lo pasa a la recámara para presentarle a su esposa. Es un acto en un espacio muy íntimo, esto dice mucho. Ahí vemos que O’Donojú tenía una calidad humana bonita y fueron esos momentos donde el pueblo cordobés recibió, como dicen muchos historiadores- con gran efusión. Es algo que los cordobeses deben saber”, expuso en entrevista el el historiador.