Las olimpiadas de la nueva generación

Hands writing on old typewriter over wooden table background

LABERINTOS Y SERPENTINAS

Christian García Muñoz

Las competencias deportivas son, en sí mismas, una demostración de habilidades, destrezas y capacidades, pero también de disciplina, esfuerzo e historias de vida. Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 fueron diferentes desde el momento en que tuvieron que ser pospuestos debido a la pandemia por Covid 19; el cambio generó algunas incomodidades y se convirtió en un hecho histórico. Ahora, en 2021, estamos presenciando las olimpiadas del 2020, pero ¿qué podemos encontrar más allá de las competencias?

La defensa de los derechos humanos, la validación de las exigencias de mujeres, el empoderamiento femenino y las expresiones de diversidad e inclusión han sido también protagonistas en las olimpiadas. Hechos, mensajes y manifestaciones de una población mundial que es diferente no sólo por la raza o el continente al que pertenecemos, como está plasmado en los colores de los aros olímpicos, sino por la pluralidad que existe entre los habitantes del mundo. Rescato algunos momentos y hechos que marcan la diferencia en estas justas deportivas.

Seis esgrimistas solicitaron al Comité Olímpico de Estados Unidos que no se permitiera a Alen Hadzic representar a ese país en las olimpiadas. Este deportista tiene al menos tres señalamientos de abuso sexual en contra de mujeres esgrimistas, entre 2013 y 2015. Fue suspendido el pasado 2 de junio, pero tras apelar la decisión, un árbitro dictaminó que la suspensión era “inapropiada para las acusaciones”.

Durante las presentaciones para la competencia de espada por equipos, Jake Hoyle, Curtis McDowald y Yeisser Ramirez, compañeros de Hadzic, protestaron por su presencia públicamente. Estos atletas usaron cubrebocas rosas en apoyo de las víctimas de agresión sexual, mientras que Hadzic se quedó con uno negro. Inclusive, no se le permitió hospedarse en la Villa Olímpica, se aloja en un hotel.

Un hecho histórico, pero también polémico fue la incursión de la atleta neozelandesa Laurel Hubbard, por ser la primera mujer transgénero en competir en unos Juegos Olímpicos. A los 23 años dejó la categoría masculina en halterofilia, pero regresó a los 30 para competir como mujer en Tokio 2020.

La inconformidad se generó por la participación de Laurel en la categoría femenina, aunque en modificaciones recientes a las políticas del Comité Olímpico Internacional, se permite a atletas transgénero competir como mujeres si sus niveles de testosterona, la hormona que influye en el aumento de la masa muscular, están por debajo de un umbral. Sin duda un hecho que marca la historia deportiva, pero que también sienta las bases para futuras olimpiadas que, seguramente, serán más inclusivas.

En 2019, el presidente de la Federación Mexicana de Levantamiento de Pesas, Rosalío Antonio Alvarado del Ángel, dejó fuera de un campamento panamericano de Guatemala a Aremi Fuentes Zavala, argumentando que “se veía gorda”. Esa competencia le otorgaría puntos para su clasificación a Tokio 2020. Existe algo que se llama gordofobia, un fenómeno sociocultural, económico y político, que está cargado de prejuicios valorativos, incitadores de odio contra los cuerpos que

no entran dentro de los cánones corporales normativos, de acuerdo a la definición de la Copred. Aunque es un término que difícilmente se ha empezado a utilizar, es una realidad.

Aremi demostró que esa gordofobia no fue impedimento para que levantara 245 kilos en la en la categoría de 76 kilogramos, y obtuviera la medalla de bronce para México en esa disciplina.

El caso más mediático, quizás, fue el de Tom Daley, clavadista británico que enloqueció a internet con sus declaraciones y su pasión por el tejido. Primeramente, el deportista dirigió un inspirador mensaje tras ganar la medalla de oro en la prueba de clavados sincronizados en plataforma de 10 metros: “Me siento increíblemente orgulloso de decir que soy gay y también campeón olímpico. Cuando era más joven, pensé que nunca lograría nada por ser quien era. Ser campeón olímpico ahora solo demuestra que puedes lograr cualquier cosa”. Sin duda, una representación de lo que viven miles de personas en el mundo que dudan de sus capacidades por los señalamientos sociales.

Aunque Daley salió del clóset hace ocho años, está casado, tiene un hijo y además se ha convertido en activista de los derechos LGBT, es ahora cuando su historia ha llegado a todo el mundo y su popularidad explotó con la fotografía en la que se le ve tejiendo mientras observa la final de trampolín de 3 metros, en el Centro Acuático de Tokio. La fotografía es, más allá de la sensación en las redes sociales, una expresión de la diversidad y envía un mensaje poderoso a la sociedad que frecuentemente califica como inaceptables las conductas distintas a las marcadas para cada género.

Recurrir al lugar común de “son temas del siglo 21” parece tardío. Efectivamente, son temas de este siglo, actuales y reales, pero el siglo 21 tiene 21 años de haber comenzado y hasta apenas se empiezan a hacer más visibles estas temáticas. Nos tardamos un poco, pero es importante destacar que se están abriendo las conversaciones en torno a esas realidades, se alimentan los debates y se generan nuevas posturas sociales que, invariablemente, logran derrocar a los viejos paradigmas y permiten, poco a poco, el respeto a todas las expresiones, a todas las identidades, a todas las orientaciones, a la diversidad corporal, al empoderamiento femenino… fundamentalmente a todos los seres humanos.

Twiter: @chrisgarmu

Instagram: chrisgarmun