¿Volkswagen se come al sindicato?

Acantilado

Israel Velázquez G.

En la planta de Volkswagen ubicada en Cuautlancingo, Puebla, hay un asunto al que se le da hasta ahora una atención mínima: la posibilidad que tienen los trabajadores sindicalizados para, amparados por el capítulo laboral del T-MEC, lograr negociaciones colectivas auténticas, democracia sindical y libertad de asociación.

Los pasos que da su dirigente José Juan Hernández López, secretario general del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz Volkswagen (Sitiavw), parecen ir en sentido contrario a lo que marca el tratado comercial firmado por los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá.

Queda para el registro un párrafo del comunicado que el viernes 6 de agosto hizo público el sindicato: “(…) con el ánimo de evitar especulaciones o desinformación, sobre los avances de la misma (revisión salarial), ambas partes hemos tomado la decisión de que sólo hasta que concluya la negociación será informado a los medios de comunicación el resultado obtenido por conducto de los voceros autorizados y por los canales de comunicación oficiales de empresa y sindicato”.

Este acuerdo al que llegaron empresa y sindicato en el arranque de la revisión salarial 2021 beneficia únicamente a la empresa alemana que así se libera de la presión que sobre el sindicato puede ejercer la base trabajadora.

Una de las primeras medidas que debiera tomar José Juan Hernández López, además de abrir la información de la negociación a sus representados y a las familias de éstos, es dejar su natural predisposición a ceder en la demanda de incremento que esta vez es de 16 por ciento directo al salario.

Aunque la exigencia en sí misma parece alta se tiene como antecedente que en la negociación salarial 2020 el Sitiavw buscó un aumento de 12%, pero la propuesta fue rechazada por la Volkwagen que presionó al sindicato hasta lograr una reducción de 8.38 por ciento y que el aumento quedara en un raquítico 3.62 y un aumento de 1.84 por ciento en otros beneficios.

Sí, la pandemia de Covid-19 complicó la situación económica de la Volkswagen, y también la de sus trabajadores. ¿Por qué antes de comenzar a negociar el dirigente dijo esperar que la empresa reconozca a los trabajadores porque se “han puesto la camiseta?”.

El pliego petitorio para la revisión salarial 2021 ya está en los escritorios de la Volkswagen y ambas partes, patronal y obrera, tienen hasta las 11 horas del 18 de agosto para llegar a un acuerdo antes de que venza el emplazamiento a huelga.

Bien haría Hernández López si revisa que en el T-MEC tiene una herramienta poderosa para defenderse. Si él no aprovecha este acuerdo, los sindicalizados cuentan con el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida, útil para denunciar a empresas que en complicidad con los sindicatos impidan las simulaciones en las negociaciones colectivas, la democracia sindical y la libertad de asociación.

El T-MEC busca en el capítulo 23 un piso menos disparejo en condiciones laborales; el Anexo 23-A establece la obligación de que la autoridad laboral verifique que los contratos existentes con anterioridad a la entrada en vigor del nuevo modelo también cuenten con el apoyo de la mayoría de trabajadores mediante voto personal, libre y secreto.

México tuvo que realizar una reforma para cumplir con el T-MEC. La reforma entró en vigor en mayo de 2019 y a partir de esa fecha comenzó un plazo de cuatro años para que los sindicatos, por ejemplo, legitimen su contrato colectivo de trabajo.

Hasta el 2 de agosto el Sindicato Independiente de Trabajadores Volkswagen de México aún no cumplía con legitimar el Contrato Colectivo de Trabajo lo que, a grandes rasgos, consiste en realizar una consulta a los trabajadores para que manifiesten que conocen el documento y lo respalden o rechacen.

El plazo para la legitimación termina el 2 de mayo de 2023, pero no estaría mal que el dirigente comience a hacer su tarea y que sea la empresa la que comprenda a los trabajadores y no éstos a ella.

Ejemplo de lo que se puede lograr si se apela al T-MEC es la primera controversia laboral resuelta por lo ocurrido en la planta de General Motors de Silao, Guanajuato, donde se destruyeron boletas y se violaron derechos laborales en el proceso de legitimación del contrato colectivo de trabajo.

Ante las denuncias, el gobierno del presidente estadounidense Joe Biden pidió actuar a México; en mayo pasado la Secretaría del Trabajo mexicana informó que encontró irregularidades en la votación de los trabajadores y ordenó reponer el procedimiento.

Las denuncias llevaron a que el Sindicato Miguel Trujillo López, perteneciente a la Confederación de Trabajadores de México, repita el proceso de legitimación antes del 20 de agosto contemplando, como observadores, al Instituto Nacional Electoral y a la Organización Internacional del Trabajo.

Los trabajadores de la planta Volkswagen tienen mejores salarios si se les compara con los de la General Motors: en Volkswagen hay 22 categorías con salarios que van de 275.12 a 894.65 pesos diarios; en la General Motors de Silao se tienen 15 categorías con salarios que van de 184.35 a 679.53 pesos diarios.

Además del origen del capital y los modelos que se fabrican en cada una, ¿qué diferencia a ambas plantas? La respuesta es simple: General Motors tiene un sindicato controlado por la CTM y la Volkswagen uno que se dice independiente.

Es tiempo, pues, de que Hernández López haga efectivo aquello de que los sindicatos independientes de las automotrices tienen mejores condiciones de trabajo que los controlados por la CTM, “porque si nos comparan nuestras condiciones no son malas, pero, podemos estar mejor”, señalan trabajadores de la armadora consultados para esta columna.

Como antecedente de que no todos los afiliados al sindicato se sienten representados se tiene que 3 mil 138 aprobaron que sus representantes en VW negocien un aumento, pero… más de mil 600 votaron por esperar a que se pueda elegir una Comisión Revisora en asambleas divisionales, casi 200 anularon su voto y hubo 2 mil 820 abstenciones.

Al Margen

Bonafont, una empresa filial de Grupo Danone, estima pérdidas de hasta 10 millones de pesos al mes por el cierre, desde marzo pasado, de su planta en Puebla…, y complicaciones para entregar garrafones de agua en 3 mil puntos de venta. Un dato que pasa desapercibido es que el consumidor final ahora debe pagar 1 peso más por cada garrafón y todo porque aparentemente no hay nadie dispuesto a resolver este problema.

Tips: @IsraelV_mx e [email protected]