‘El mensaje de los Olímpicos’

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Ing. Alejandro Baizabal

Hay algo alrededor de las Olimpiadas que está marcando la pauta e inspirando al resto de las naciones. No solo es la fortaleza económica del país sede y su marcada evolución tecnológica. Está detrás de las pantallas y detrás de cada escenario deportivo. – ¿Sabes a qué me refiero? – Al profundizar estas líneas lo sabrás, es algo realmente sorprendente.

Más de uno ha seguido la justa deportiva en sus distintas disciplinas. Eventos que destacan por su calidad y armonía. Es la vitrina donde se muestra el talento de las naciones. En esta ocasión, Japón plasmó su huella con un emblema único: “Be better, together. For the planet and the people”, es decir, “Ser mejores, juntos. Por el planeta y la gente”. Con la finalidad de motivar a las personas a apreciar y proteger el planeta.

En este contexto, los juegos muestran soluciones innovadoras y sostenibles. Por ejemplo, los escenarios deportivos trabajan con energías renovables, la antorcha olímpica se mantiene encendida con hidrógeno como combustible, las medallas se fabricaron con material de reúso de electrónicos, los atletas son transportados en vehículos eléctricos y autónomos a las sedes, muchas de las cuales son construcciones temporales de madera reciclada que al finalizar el evento retornará a las comunidades, por mencionar algunos.

Sin duda el compromiso de los japoneses por la acción climática es una realidad, con todo lo que representa el desafío pandémico. El mensaje es claro, “…de no acelerar las acciones, el punto de no retorno lo alcanzaremos muy pronto”. Los temas centrales de los olímpicos están en el cambio climático, manejo de los residuos, biodiversidad, derechos humanos y cooperación.

Orientar los esfuerzos más allá de la neutralidad del carbono convierte a Japón en un referente. La construcción de la Villa Olímpica y la movilidad de los deportistas se basa en un modelo sostenible. Esto debe inspirar para tomar el liderazgo, de tal forma que la adopción de las mejores prácticas sea un común denominador.

Tan solo el gobierno metropolitano de Tokio se ha comprometido a reducir un 50% sus emisiones (en comparación con los niveles de 2000) para 2030. Por si fuera poco, después de los juegos promete convertirse en la primera ciudad de Japón impulsada por hidrógeno, sirviendo de modelo para las futuras sociedades basadas en este recurso. Mientras que Japón como nación se propuso impulsar una transición energética alcanzando el 60% de la generación eléctrica con renovables para 2030.

Ante esto, estoy consciente de que México y Japón tienen distintas fortalezas y dinamismos, que uno y otro tiene comportamientos diferentes. Pero, también concibo a la narrativa climática como un todo, pues estamos en un planeta interconectado. Los argumentos se vuelven falacia cuando la displicencia es la respuesta. Insisto en que debemos generar las condiciones para trabajar en la solución de problemas y desafíos que arroja el impacto climático. No se trata de actuar radicalmente sino responsablemente.

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