El futuro verde post COVID-19

Recientemente he tenido la oportunidad de colaborar en el diseño y planificación urbana de dos grandes conjuntos habitacionales localizados en la Riviera maya, sin lugar a dudas el tema sobre la COVID-19 ha salido a relucir, principalmente las zonas urbanas se han convertido en los epicentros de esta pandemia, la alta concentración de habitantes nos hace vulnerables a que se siga propagando este letal virus, convirtiéndose en un círculo vicioso que no aparenta tener fin. La pandemia de la COVID-19 ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad en la que nos encontramos a nivel mundial, teniéndonos en medio de un ataque inimaginable sólo en la ficción literaria o cinematográfica, la llegada de las vacunas ha tranquilizado un poco a la población, pero las recientes noticias sobre una “tercera ola” ha vuelto a traer una crisis existencial de supervivencia, no sólo por este virus, sino incluso la angustia por descubrir nuevas y futuras amenazas.

La construcción de nuevos asentamientos humanos y sus edificaciones, se están reinventando, la arquitectura y el urbanismo no volverá a ser el mismo de antes, la COVID-19 ha obligado a replantear los movimientos cotidianos en distintas direcciones, el distanciamiento social, la amplitud de los espacios para lograr ventilarlos adecuadamente y de forma natural, evitando a no utilizar en lo posible el aire acondicionado en  los edificios públicos, centros comerciales, bancos, hospitales, entre otros pero, un problema todavía más grande, el confinamiento y la necesidad de tener que permanecer mucho más tiempo dentro de sus hogares para trabajar y estudiar, hogares que lamentablemente nunca fueron pensados para que sus usuarios permanecieran más tiempo del “necesario”, las personas ahora no solo tratan de escapar de las ciudades para evitar contagiarse por culpa de las aglomeraciones, sino que ahora también, tratan de escapar del encierro de sus propios hogares, encontrándose en un punto de querer huir del confinamiento pero también, el no querer hacerlo, tremendo lío.

Es por ello que, ahora, el tema “ecofirendly” se está volviendo cada vez más un tema de “moda”, pero, ¿por qué? Existe una gran necesidad de convivir con la naturaleza, coexiste una idea generalizada post COVID-19 basada en contar con más naturaleza, más aire puro, más vegetación, más iluminación, pero también, más espacios tranquilos, cómodos y seguros. Los arquitectos tendrán que lograr proyectar y diseñar ambientes en los que haya más iluminación natural, ventanas más grandes, espacios más confortables, una arquitectura orientada más hacia los recursos verdes, en donde se puedan encontrar inclusive, azoteas verdes, o pequeñas huertas en donde sus habitantes puedan cosechar sus propios alimentos, suena bastante utópico, pero no imposible y lejos de la realidad.

No solo la arquitectura, el urbanismo también está transformándose, en la escala urbana existen demasiados cambios, por lo menos lograremos llegar a los estándares que planteó la Organización Mundial de la Salud sobre los porcentajes de área verde en metros cuadrados por habitante años atrás, y otro elemento significativo, el uso de transportes alternativos y saludables como lo es la bicicleta. Por ello, casi obligadamente, los futuros desarrollos habitacionales deberán reinventarse y dotar a sus futuros usuarios de mayores espacios abiertos públicos, mejores áreas verdes, garantizando que cada persona que lo habita pueda contar con sus propias plantaciones, terrazas con huertas urbanas, mayores circulaciones abiertas, buscar conceptos más naturales y predominantes, mucha ventilación, infraestructura ciclística, entre muchas otras opciones vanguardistas. Puede decirse, que la pandemia de la COVID-19, desató al menos en el sector de la construcción inmobiliaria esto que ya venía tan latente por la búsqueda de lo “verde”.

También es necesario romper con la sectorización y clasificación de usos de suelo destinados para un solo fin, otro de los grandes problemas ocasionados por la pandemia, fue sin lugar a dudas el duro golpe a la economía local, la crisis económica por el cierre de los negocios, muchas ciudades establecieron medidas para evitar la propagación del virus en los centros de población, ya que ahí era donde se concentraba el mayor número de personas, los planificadores urbanos deberán de regenerar estos polígonos y proponer en sus nuevos desarrollos usos de suelo mixtos, romper con la sectorización que clasifica avenidas residenciales de las avenidas comerciales y/o subcentros urbanos también comerciales.

Es necesario implementar el concepto de la “ciudad a 15 minutos” una ciudad con barrios donde todo lo que se necesite no quede a más de 15 minutos de distancia, cerca de nuestra vivienda, donde casi todo quede a una distancia caminable o en bicicleta. Esto se traduciría a diseñar ciudades más accesibles, ciudades que cuenten con una oferta de servicios esenciales, educativos, de salud, de entretenimiento y de ocio.

El arquitecto y urbanista Felipe Leal, quien es presidente nacional del Seminario de Cultura Mexicana, recientemente, en una entrevista para Forbes por su ingreso al Colegio Nacional expreso: “veo una ciudad postcovid más volcada a la calle” y es una frase verdaderamente cierta a pesar de que el confinamiento ha marcado casi una obligatoriedad más que una necesidad.

Por. José Fabián Pérez González.

Vicepresidente del SCM Orizaba.