Niños con capacidades especiales 

La voz en corto

Octavio Rodríguez Pasquel Bravo

Me atrevo a opinar muchas ocasiones de temas que van más allá de mis alcances, me lo permito por los tantísimos años vividos y observaciones, probablemente erróneas, recordemos que errare humanun est, asunto que más bien es de psicología que de un lego como yo.

 

Excepcional estudiante

 

En el estupendo colegio Padre Nicolás del Llano, dirigido por nuestra admirada directora Concepción “Conchita Hernández” estudiábamos de diferente condición social y económica, por nombrar sólo algunos: Hilarión Madrazo, Eugenio Rojí, Manuel Richard, Pemo, Chucho y Tere Sánchez Portas, Manuel Junco, Jaime y Marisa Pérez Avellá, Adolfo Cabrera, Benjamín Hernández, Ramón Aguilar, Petra Lavalle, Irma Stadelmann, Ignacio Cortés, Carlos y José Luis González Ibáñez, Ángel y Guillermo Jiménez, Toño García y “Calanche” Reyes Guillén. Nosotros no padecíamos las diferencias y en mi salón sobresalía por su capacidad en los estudios Ricardo López, siempre muy formal, vestido apropiadamente aunque no con lujos, su posición social no era ni superior ni inferior a nadie. Imposible competir en ninguna de las materias él siempre iba muy adelante ya no digamos de sus condiscípulos sino de la maestra.

Habiéndome ido de Orizaba a estudiar a otras ciudades sólo alguna vez oí hablar de él que trabajaba en alguna empresa local de la que no recuerdo el nombre, desafortunadamente no he vuelto a saber de él jamás lo volví a tratar y dudo que haya alguien que me informe, socialmente aunque nunca ofendió, tampoco intimó ni practicó en conjunto ningún deporte, nervioso en exceso.

También tuve amigos que sin terminar secundaria y uno ni siquiera primaria en diversas actividades tuvieron grandes éxitos porque tenían la rústica sensatez que Cervantes Saavedra plasmó en Sancho el Escudero de Don Quijote, que me decían que había varias clases de inteligencia, considero que a muy temprana edad habían acertado.

 

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