Entre la tradición y los sonidos

Perla a sus 17 años porta con orgullo el traje de colores mientras monta a caballo, haciendo de la charrería su pasión, mientras que Alexis da vida con su trompeta a todo lo que lo rodea; ambos jóvenes talentos de la región

Laura Arely

El Mundo de Orizaba

Ser escaramuza, es demostrar su audacia, valentía y destreza además de gran belleza a través del baile, así como también, el control total sobre el caballo que se logra gracias a una tenacidad inquebrantable.

Esto es un talento que lleva en la sangre, Perla Julieta Pellico Maciel que a sus 17 años se ha convertido en una verdadera escaramuza gracias a su disciplina y orgullo familiar.

Historia familiar

La Charrería fue impulsada desde su abuelo, Don Rutilo Rivera Rosas en Veracruz, el nació el 4 de julio de 1985 en Jalisco, pero radicó la mayor parte de su vida en el Rancho Tlachichilco en Orizaba, trasmitió sus conocimientos hacia nietos y sobrinos, José Luis Rivera Reyes, José Luis Rivera Aguirre, Gonzalo y Gabriel Maciel, José Cruz entre otros. Y actualmente la tradición vive en sus bisnietos, José Antonio,

Angel Gallardo, Karen, Alejandro y Perla Pellico.

Fue a la edad de 3 años que Perla vestía pequeños vestidos de escaramuzas, eran especialmente confeccionados para lucir en las tradicionales charreadas que organizaba toda su familia.

A los tres años de edad era sólo la vestimenta que lucía, pero fue a la edad de 4 años que inició su aprendizaje a cabalgar, la montaban en una silla especial que se colocaba en el caballo y al principio solo eran caminatas, poco a poco se fue acostumbrado y comenzó la aventura de adentrarse más a montar a caballo y a conocer las habilidades de los corceles.

Más que una tradición familiar, es una cultura que se hereda de generación en generación. Su vida como escaramuza comenzó a muy temprana edad, cuando sus padres le enseñaron a montar a caballo.

Participaciones

“Comencé a participar desde muy pequeña en las charreadas, en concursos que se hacían con otros grupos de escaramuzas, especialmente las que se organizaban en Tierra Blanca, principalmente viajaba hacia allá, porque ahí era el lugar donde se practicaba”.

Perla junto con el grupo de Escaramuzas practicaban constantemente para crear una gran rutina montadas en su caballo. Participaron en concurso locales, estatales y nacionales, los cuales se llevaban a cabo en Veracruz y Tlaxcala y varía dependiendo del torneo y la sede.

Esta magia yace en los pequeños grandes

detalles, a la hora de competir, desde los caballos que son esencialmente impresionantes, la destreza de las escaramuzas al manejar el lazo, pero sobretodo, el hermoso ajuar que visten las jinetes, sin importar que sean adelitas, chinas poblanas o charras.

Perla ha usado más de 20 trajes de escaramuzas, algunos que se usan especialmente para las presentaciones. Algunos especialmente confeccionados, con increíbles detalles y bordados, incluso cuando cumplió 15 años su traje fue elaborado especialmente en Reynosa para su gran presentación.

Ser una escaramuza es un honor, un placer, pero más que nada un orgullo. Perla es una chica que enaltece a su país, su cultura y su familia. Por lo tanto, no ha mejor forma de describir la cultura de las escaramuzas que como una oda a la valentía y belleza de estas mujeres.

Frase:

“Comencé a participar desde muy pequeña en las charreadas, en concursos que se hacían con otros grupos de escaramuzas, especialmente las que se organizaban en Tierra Blanca, principalmente viajaba hacia allá, porque ahí era el lugar donde se practicaba”.

Perla Julieta Pellico Maciel,

Escaramuza

DATO

La fiesta charra

Al ser una presentación grupal, la escaramuza es un es

pectáculo completo, ver como las mujeres logran coordinar a sus caballos para movimientos parejos y las evoluciones a lo largo del ruedo, mientras lucen los trajes típicos mexicanos, es simplemente digno de admiración para cualquier que haya visitado un lienzo charro, un majestuoso acto de valentía. Una digna representante del deporte nacional de México, la charrería.

Talento de viento

Alexis Iván Andrés Tinoco, de 13 años, es un niño destacado en sus estudios académicos y cursa el segundo grado de secundaria, originario del municipio de Ixhutlancillo. Pero Alexis, es tam

bién, un talento musical que busca salir adelante.

Alexis comenzó con el solfeo, un método de entrenamiento musical utilizado para enseñar entonación con la voz durante la lectura de un partitura cuando tenía 5 años, gracias a su padre conoció el saxor y la trompeta, pero se decidió por la trompeta.

“Me gusta mucho la música, cuando inicié con el solfeo fue gracias a la enseñanza de mi padre, por él conocí el sabor y la trompeta pero me gusto más, me llamó la atención y así comenzó con los instrumentos de viento”, contó Alexis a El Mundo de Orizaba. Manifestó que nunca imagino poder formar parte de una orquesta.

El talento musical viene de nacimiento en el hogar de Alexis, pues sus su padre sabe ejecutar algunos instrumentos. El pequeño es la cara visible de una nueva generación que se levanta en la música y un gran orgullo para su familia.

“Mi padre me preguntó un día si quería tomar clases de trompeta de manera formal, fui con el maestro Armando López Macip para una prueba y a partir de ahí me invitaron a formar parte de la Orquesta Clásica de Orizaba”.

El menor ahora forma parte de la Orquesta Clásica de Orizaba, que dirige su fundador y director el maestro Armando López Macip, donde ejecuta la trompeta, el sabor, el saxofón, el clarinete y piano.

Alexis ha participado en varios concursos, el primero de ellos fue en un Concurso de Banda en el municipio de Ixhuatlancillo, donde obtuvieron el segundo lugar, a sólo poco puntos de obtener el primer lugar.

Con la Orquesta Clásica de Orizaba participó en un Encuentro Estatal de Orquestas en la ciudad de Xalapa, una grata experiencia para él, saber que se toca una misma melodía con diversos instrumentos y se funcionan para crear un sonido único y conocer a otros jóvenes talentosos.

Por ahora sus metas son muy claras, continuar en las clases, ensayos y presentaciones con la Orquesta Clásica de Orizaba, y más adelante aprender como ser un compositor y director de una orquesta.

FRASE

“Me gusta compartir tiempo y esa dedicación en la música con mis compañeros de la orquesta, pero más adelante me gustaría poder tener mi propia orquesta y poder dirigirla y convertirme en un gran director como el maestro Armando”.

Alexis Iván Andrés Tinoco,

Trompetista

DATOS

Favoritas

Es de su agrado poder interpretar los clásicos Huapangos, así como Danzón, en especial el Danzó número 2 de Veracruz de Agustín Lara.

El sueño

Para su familia representa un gran orgullo tener a un joven tan talentoso en la música y estamos seguros de que seguirá logrando sus sueños.