De Octavio a Benito

Agencias
El actor mexicano Octavio Ocaña y su personaje Benito de la ya conocida serie “Vecinos” son uno mismo. Actualmente, tanto en la ficción como en la vida real, el joven de 22 años se encuentra enamorado y comprometido.
“Yo ya soy Benito, la gente en la calle me llama así y creo que más bien me he tenido que adaptar a que me llamen por ni nombre, Octavio, porque toda la vida me han dicho Benito”, dijo el intérprete de este personaje.
El primer capítulo de la serie, que cuenta con 11 temporadas, comenzó con Octavio Ocaña de cinco años vestido de griego y parado en una silla, interpretando los diálogos de una obra de teatro.
“Cuando empecé a trabajar no sabía ni decir la ‘r’, me enseñaron a actuar todos los compañeros y ahora somos una familia”, aseguró.
Esa sería la primera aparición de muchas otras en las que por su simpatía y carisma se robaría el corazón del público.
Pero según cuenta Ocaña el primer impulso que lo hizo querer dedicarse a la actuación fue la ambición de un niño de cinco años que aspiraba a tener los privilegios que tenían sus hermanas.
“Mis hermanas salían en un ‘sketch’ con Chabelo y yo las acompañaba, me llamaba la atención lo que hacían y fui ambicioso, me gustaba que tuvieran dinero y les compraran videojuegos y aparatos electrónicos”, recordó.

Vocación y destino
Su oportunidad llegó cuando se cruzó con los productores de la serie, Elías Solorio y el actor Eugenio Derbez, que se encontraban en un set contiguo grabando, en aquellos años, la serie “La familia P.Luche” (2002).
“Me encontré a Eugenio y le dije: Tú eres el que sale como el Longe Moco, como fan y lo imité y le llamó la atención. Le dijo a mi papá que me llevara al “casting” (prueba), y yo dije que quería ganar dinero y actuar, me llevó y me quedé”, aseguró.

Han pasado poco más de 16 años desde entonces y fue recientemente que se enteró cómo fue que terminó siendo el niño de la comedia tras haber sobrevivido a dos pruebas de actuación enormes, una en el Estadio Azteca y otro en la casa del comediante Derbez.
“César Bono y Solorio me contaron que para la última prueba ya me habían elegido pero audicioné con dos niños más. A César se le acababa de morir un amigo que se llamaba Octavio y él pidió que yo estuviera con él porque éramos narizones y le recordaba a su amigo”, dijo con voz entrecortada.