Desde El Portal: La marcha de más de mil

Marcela Prado Revuelta

El domingo 6 de junio del año 2021, los veracruzanos elegimos a 1,104 ciudadanos para ocupar cargos de elección popular, en los comicios más problemáticos de los últimos años, exceptuando la “caída del sistema” de 1988, cuando Manuel Bartlett avisó que había algunos problemitas con los resultados de aquella votación, que también tuvo sus avatares, sus asegunes y otras cosas que mi buena educación me impiden comentar.

De ese número, 30 individuos gozarán el privilegio de ser Diputados por Mayoría Relativa, (aunque sepa que carajos implica, ahora, tal asunto), 20 arrejuntados serán Diputados por Representación Proporcional, (concepto más difícil de comprender), e integrarán la Cámara Baja, es decir, la Cámara Federal de Diputados, allí donde, cuenta la leyenda, hay que levantar la manita hacia arriba y más despuesito tenderla de forma horizonta, con la palma abierta. Eso dicen… De todo el País, el número total es de 500 Diputados Federales. Algunos, a lo mejor terminaron la prepa, pero no estamos seguros.

Doscientos doce, 212, damas y caballeros, serán los Presidentes Municipales en Veracruz, acompañados de 212 Síndicos, aquellos que, me divierte repetirlo, confunden su nombramiento y ponen “Cínico primero”, en las tablitas sobre el escritorio. Otros 630 más serán los Regidores de los Ayuntamientos. Haga usted las cuentas. Quizá me equivoqué. No soy muy ducha en Matemáticas de alto rango.

En este momento, nadie sabe, nadie supo, (excepto ciertos muy privilegiados individuos), quien ganó cada uno de estos cargos, peleados como pelea de gallos, de hembras y machos alfa, porque la frase usual es “ya la hice”… mal, pero la hicieron.

El INE (confío en que exista en este momento, incólume), tendrá la palabra final. Pero antes hay que pasar por el conteo de votos, el reconteo de votos, las palabrotas y pleitazos entre los representantes de los partidos en cada casilla, el transporte de las urnas, (alguna vez se han perdido en el camino, las pobrecitas, entrando en la lista de los desaparecidos en México), el recontraconteo de papeletas de personas que no conocemos, el peligro de ataque de los “mapaches”, (con todo respeto a los animalitos, que ayudan a la conservación del medio ambiente), y otras cosas que existen en el proceso, que nos ha tenido con el Jesús en la boca…

Ciudadana con obligación de votar y con derecho al voto y eso sí, con modo honesto de vivir, repasé cuidadosamente los nombres y las historias y las leyendas y las broncas de cada uno de estos mil ciento cuatro veracruzanos que elegimos el domingo.

“Ni a cual irle”, decía los abuelos, cuando la “caballada está flaca”, que dijo algún día algún Presidente…

Leí toda la información posible, en todos los medios. Me desvelé pensando en el futuro de México, (que incluye el futuro de mis hijos y mis nietos, pero también el futuro de todos ustedes…

Y, como decían los abuelos, decidí votar…

-“Pus ‘ái por el menos pior”, decían, sabiamente…

Si. Igual que todos ustedes, así lo espero, cumplí mi obligación.

No pude hacer más….