Juventudes y derecho en el marco de la pandemia

Reflexiones desde el encierro

Yamin Flores López

La actual emergencia sanitaria derivada del coronavirus que sorprendió al mundo a finales del 2019 y aceleró su propagación durante el 2020, ha fracturado la organización social, económica y política de varias naciones, una de ellas México.

El cese de actividades con el objetivo de frenar los contagios y el avance del virus mismo no fue suficiente, ya que no solo se mantuvo la creciente ola de contagios, sino que estancó al país en materia de derechos humanos.

El derecho a la vida, a la integridad (física, moral, mental) a la salud, a la libertad a la no violencia y aún más, se han puesto en riesgo, el Estado Mexicano tiene un gran reto en cuestión de políticas para detener y en la medida revertir los efectos causados por la Covid-19 a mediano y largo plazo.

Si bien México es un país con grandes recursos la principal fortaleza radica en el sector de servicios seguido por el sector industrial que se ha visto afectado gravemente por la pandemia, se estima que el presente 2021 la economía crezca, y es importante que suceda, porque brindará recursos para garantizar la existencia de programas sociales que se encaminen a la cobertura, protección, promoción y seguridad de nuestros derechos que tendrán desarrollo en una nueva normalidad, la era post Covid.

Los gobiernos del mundo deben estar expectantes a que la enfermedad por Covid-19 no es el mayor desafío de nuestros tiempos modernos sino la subsistencia de las primicias que nos hagan más empáticos, más humanos y nos permitan voltear a ver las necesidades del otro y atenderlas con el fin de crear una sociedad más justa, las equitativa y más digna.

Nuestra Nación se ha adherido a políticas internacionales, no se encuentra solo en el mundo y por esta razón las soluciones tanto de la pandemia como de derechos humanos no deben ser aisladas; México tiene la obligación de velar por sus habitantes, pero también tiene la obligación de fortalecer practicas decorosas a nivel mundial, voltear a ver los derechos humanos en otros países con el fin de reconocer y garantizar la universalidad según los alcances y políticas ya establecidos.

En el presente y futuro necesitamos que nuestra gente haga valer sus derechos, pero del mismo modo tienen la obligación de conocerlos, de salvaguardarlos y ayudar a respetar los de su igual; exigir la cobertura de estos para los grupos vulnerables que se han quedado sin voz desde tiempo antes de la pandemia que atraviesa el mundo entero.

Con compresión y afinidad del funcionamiento de nuestras garantías aseguraremos su integro ejercicio por la dignidad Humana y estaremos seguros que las siguientes catástrofes que llamen a la puerta no lograran quebrantar nuestras sociedades.

*Extracto del ensayo “Reflexiones desde el encierro: Las juventudes frente a la pandemia”.

Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz.