Cavernas de Coetzala 7 mil años de historia

Antonio Arragán
El Mundo de Córdoba

Región.- La Cueva del Sol y la Luna ubicada en el cerro del municipio de Coetzala es un lugar enigmático por las pinturas rupestres de unos 7 mil años de antigüedad, en lo más alto de la gruta se observan cuatro imágenes de unos 40 centímetros cada una que representan animales de la época.
Se ubica a unos 5 mil metros de altura sobre la montaña principal que divide a Zongolica con este municipio, la cueva también es visitada cada primer viernes de marzo y reúne a cientos de personas que llegan para llenarse de energía, pues consideran que el lugar tiene un encanto especial por el sonido de las aves y vegetación que la rodea, aunado al paisaje desde donde se observan enormes campos verdes de la región.
Para llegar a la cueva donde donde en lo alto hay pinturas de animales así como el sol y la luna ocultos entre las ramas de las paredes de la gruta que pocos conocen por lo complicado del lugar pero se trata de un lugar virgen donde se respira aire puro y el cantar de las aves que vuelan alrededor de la taberna.
Por lo antiguo del sitio no hay documentos del tema, pobladores aseguran que hace unos años investigadores de Estados Unidos llegaron con equipo especial, para tomar muestras de las imágenes plasmadas en las paredes altas de la gruta, los resultados fueron que las pinturas rupestres datan de hace más de 7 mil años y fueron pintadas por tribus desconocidas.
“Tenemos identificadas cuatro pinturas, el sol, la luna y animales, se dice qué hay más pero los arbustos y plantas los tapan y no alcanzan a observarse, también se han encontrado figuras prehispánicas que la misma gente del pueblo se lleva a sus casas, hace falta más investigación en este lugar”, señaló Francisca García, guía del recorrido.
Para llegar a este lugar se requiere caminar más de una hora en estrechas veredas, ya que no hay un camino, durante el trayecto hay que cuidarse de serpientes que viven bajo las enormes rocas, quienes no conocen el acceso del camino corren el riesgo de caer en sótanos qué hay en los alrededores.
El trayecto es de casi una hora, debido a que con un machete hay que abrir el monte, pero al llegar a lo alto la recompensa es escuchar el eco del canto de las aves que vuelan la gruta, plantas silvestres y paisaje de áreas naturales que rodean la zona y mirar a la alto para localizar las figuras del sol y la luna que están separadas por unos centímetros, así es la gruta de Coetzala donde solo se escucha el viento y las aves.