Resilencia en la educación

Los maestros se renovaron para superar la pandemia y poder seguir educando bajo un contexto de adaptación a a nueva normalidad y los nuevos estándares de vida

Carmen Lara

El Mundo de Orizaba

La pandemia vino a cambiar muchas cosas y una de ellas fue la manera en que los alumnos reciben la educación, ante este nuevo reto, la maestra Nadia Irais Mazahua Hernández, ha desarrollado con sus alumnos la resiliencia, como una manera no solo de adaptarse a la nueva modalidad, sino también como parte de su vida.

La profesora Nadia lleva 12 años al servicio de la educación, cuando era pequeña ella deseaba ser licenciada en derecho, sin embargo, dado que la mayoría de su familia es docente ella se animó a seguir este camino también.

Todo esto la motivó, pero también admite que siempre estaba con su mamá quien era maestra, lo que terminó de convencerla y decidirse por esta carrera, pues desde pequeña veía a su mamá trabajar con sus alumnos.

“De hecho una de las que me motivo a ser maestra de secundaria fue mi tía Milagros, ella fue la que me animo durante todo el camino, incluso me llevo hasta la normal a sacar mi ficha”, detalla.

A lo largo de estos 12 años la maestra Nadia ha estado en dos centros escolares, el primero ubicado en Tequila y el segundo en Zongolica, donde actualmente se encuentra laborando.

El contexto cambió

La profesora detalla que a lo largo de estos 12 años ha notado que ha cambiado mucho el contexto donde se están desarrollando cada uno de los alumnos, así como los valores que fomentan los padres de familia en sus hijos.

Pues admite que hoy en día, se ven muchos alumnos que van perdiendo el respeto hacia los maestros, cosa que anteriormente no se observaba en los alumnos, incluso ahora llamarles la atención para que mejoren en sus estudios es un arma de doble filo pues algunos padres se molestan.

Sin embargo, también comenta que existen padres de familia que se merecen todo su respeto, porque los apoyan mucho a ellos como profesores, además de que siempre se encuentran al pendiente de sus hijos y sus estudios.

Lo mejor de ser maestra

Convivir con sus alumnos todos los días y aprender de ellos, es una de las cosas que más le gustan a la maestra Nadia, quien acepta que eso, es lo mejor de ser maestra, pues dejan una huella en ellos que perdura para siempre.

A su vez, lo mejor de ser maestra para ella, es que en cada alumno tiene la oportunidad de seguir reforzando los valores, preservar los usos y costumbres del entorno donde viven, entre otras cosas más.

“Aparte de que transmites conocimientos eres casi psicólogo, pues escuchamos a los alumnos, conocemos cómo viven, su contexto familiar, todo para poderlos ayudar y entenderlos mejor en su proceso de aprendizaje”, platica la maestra.

Educar a distancia

Durante sus 12 años de maestra, esta es la primera vez que se enfrenta a una pandemia donde surge la educación a distancia, aceptando que para ella ha sido complicado porque no todos sus alumnos se pueden conectar.

Puesto que algunos de ellos no viven en la cabecera de Zongolica sino en las comunidades, y a pesar de que hay internet y se vende por fichas, no todos los alumnos pueden solventar ese gasto.

“Los que pueden comprar una ficha, aunque sea un rato han estado presentes, pero hay algunos otros que tienen que caminar o trasladarse a otra parte para poder tener señal y a veces eso dificulta todo, al igual que la economía”, relata la profesora Nadia.

Incluso, ella explica que algunos de sus alumnos han tenido que irse al campo a trabajar en el corte del café pues sus padres perdieron sus trabajos, a otros más los ha visto vendiendo productos en el mercado y trabajando en las tiendas abarroteras.

Todo esto es muy difícil para ella como maestra, porque tiene alumnos que no se conectan, porque están trabajando para llevar un poco de solvencia económica a sus hogares.

Pero como maestra, ella es empática con sus alumnos en ese aspecto y siempre trata de apoyarlos de acuerdo a sus posibilidades, ya sea explicándoles fuera de tiempo las actividades o temas, o bien creando estrategias en donde puedan estudiar y trabajar sin verse afectados.

Apoyo emocional

Durante es pandemia, se implemento un trabajo con sus alumnos que se llama “El Diario de las Emociones”, donde los alumnos expresan su sentir de manera abierta, para que los maestros puedan identificar que es lo que pasa con ellos.

Pesé a ello, la profesora Nadia, sabe que no todos sus alumnos expresan su sentir en el diario ya sea por pena o porque sus papás pueden checar que es lo que están escribiendo.

Sin embargo, hay alumnos que si expresaron libremente como se sienten con la pandemia y la escuela, muchos de ellos coincidieron en sentirse estresados por las tareas, por el trabajar, por no poder salir de casa, entre otras más.

“Son muchas emociones encontradas que a veces provocan que los alumnos se saturen, por lo que considero que debe haber mucho apoyo por parte de los padres y comprensión, pues para nadie es fácil todo esto”, relata la maestra.

Como maestra ha sido comprensiva con las diversas necesidades que han presentado sus alumnos, pues sabe que no todos tienen internet ni pueden imprimir las actividades.

Las experiencias

En estos 12 años las experiencias que ha vivido en el salón de clases son infinitas, sin embargo, las que más la han marcado es cuando ha sido asesora de grupo, porque tiene la oportunidad de organizar el evento de clausura de sus alumnos.

“Siempre me ha gustado que mis alumnos se lleven un bonito recuerdo, he tratado de organizar viajes, convivios, que los padrinos de generación sean personas especiales para los alumnos y para la escuela”, detalla.

Saber que sus alumnos la apoyan en la organización, se emocionan por su clausura y que recuerden siempre que en la secundaria hubo una maestra que se preocupo por hacer un lindo recuerdo de la mejor etapa de sus vidas hasta el último momento, es la mejor satisfacción para ella.

¿Qué significa ser maestra?

Al llegar al salón y ver a sus alumnos, la docente Nadia, explica que es una experiencia muy bonita, pues esta tratando con seres humanos, “con que te den el saludo 30 o 40 alumnos, ya es una experiencia inolvidable”.

De manera personal para ella ser maestra, significa, tener la oportunidad de cambiar vidas, pues no solo es pararse frente a ellos y transmitirles conocimientos, sino también conocer a cada uno de ellos, saber su estilo de aprendizaje y apoyarlos en todo lo que pueda.

“Para mi ser maestra es enseñar con dedicación para dejar una huella en mis alumnos, reforzando sus valores, no es solo cubrir un horario de clases, sino también dar un poco más de mi tiempo para acompañarlos en todo momento, porque también se vuelven como nuestros hijos y nos preocupamos por ellos”, relata la profesora Nadia Irais Mazahua Hernández.