Reaprender tras 30 años de maestra

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La profesora Minerva jamás se imaginó impartiendo clases a distancia y aunque ha sido todo un reto, lo ha superado por su amor a la educación

Jessica Ignot

El Mundo de Orizaba

A sus 30 años de servicio como docente, Minerva Ruiz Cervantes jamás imaginó que llegaría el momento en que las clases que imparte tuvieran que ser a distancia, sin la interacción con sus alumnos y a través de un monitor.

El proceso de adaptación al uso de las tecnologías de la información no ha sido nada fácil, pues ha tenido que aprender a manejar diversas aplicaciones y plataformas para poder impartir una clase digna a sus alumnos.

Aunque esto no es lo más difícil, lo más difícil de este año de pandemia por el covid-19 en donde las clases son virtuales, es la falta de interacción y contacto con los alumnos.

Es maestra de sexto grado de la primaria Camerino Z Mendoza, lleva 30 años de servicio como docente y está a pocos meses de salir jubilada. Su experiencia y su gran dedicación a su trabajo, ha propiciado que sea una de las maestras más solicitadas para que los alumnos cursen algún grado escolar con ella.

A pesar de la gran experiencia que tiene como docente durante estos 30 años, confiesa que vivió un proceso muy difícil de adaptación al uso de las herramientas tecnológicas para poder impartir clases.

Aplicaciones

No sólo tuvo que aprender a manejar aplicaciones, sino incluso tuvo que adquirir un equipo telefónico más moderno para poder dar sus clases, así como un internet más veloz y con menos fallas.

“Para mí ha sido algo nuevo y a la vez difícil porque aunque he visto que con mis hijos en nivel universitario y preparatoria sus maestros están acostumbrados a trabajar con las tecnologías, y aunque nosotros trabajamos con las enciclomedias, ahora por la pandemia es muy diferente usar las nuevas tecnologías”, comentó.

Señala que hay una diferencia abismal entre trabajar frente a grupo y trabajar frente a un monitor. Tener contacto con sus alumnos y verlos persona a persona es algo imprescindible.

“Pero con estas nuevas tecnologías tenemos que irnos adaptando y a mí en lo personal si me ha costado mucho trabajo, incluso para los padres de familia que no tenían los medios adecuados para tener internet o un celular”, comentó.

En el caso de sus alumnos, usan el celular de sus padres, por lo cual decidió adaptar un horario vespertino para dar clases y en el cual los padres ya pudieran estar desocupados y prestarle el teléfono a sus hijos para que tomen sus clases.

Recuerda que a sus alumnos siempre les ha dicho que no están en edad de usar un celular, por ser alumnos de primaria, sin embargo, ahora éste se ha convertido en una herramienta indispensable para que puedan tomar sus clases.

Recuerda que cuando recién inició la pandemia y empezó el confinamiento, empezó a trabajar por WhatsApp, enviando tareas y actividades para los alumnos en el grupo que tiene formado con los padres de familia.

Crecimiento

Sin embargo, con el paso del tiempo se dio cuenta que no era suficiente, y que era momento de aprender a usar las tecnologías para poder dar una mejor clase a sus alumnos.

Sus hijos, que son unos jóvenes, le enseñaron un poco a manejar los programas y aplicaciones para poder dar clases virtuales. También se apoyó de algunos sobrinos para que pudieran asesorarla y enseñarle a manejar estas tecnologías.

Sin embargo, la Secretaría de Educación, también estuvo impartiendo cursos sobre el manejo de estas tecnologías para que los maestros pudieran familiarizarse y aprender a manejarlas para dar una mejor clase.

Ella utiliza la plataforma Meet para poder dar sus clases y conectarse con sus alumnos. Comenta que intentó utilizar Zoom porque tiene más herramientas, pero en la versión gratuita se limita a 40 minutos la sesión.

Es por ello que decidió utilizar la plataforma Meet porque es más fácil de usar tanto para ella como para los alumnos y los padres de familia.

Impartir clases en línea es mucho más difícil que hacerlo frente a grupo, y es que los alumnos se distraen más al tratarse de clases virtuales, como maestra ha tenido que innovar y buscar herramientas de apoyo para poder tener la atención de sus alumnos.

Incluso al momento de impartir clases en línea, algunos de sus alumnos no aprenden su cámara por diversos motivos, algunos porque se han dejado crecer el cabello o se lo han pintado, otros porque están con ropa cómoda, pero también hay quienes no encienden su cámara porque sin querer se ha llegado a la intimidad de los hogares de los alumnos y algunos de ellos viven en condiciones de pobreza o incluso de violencia.

A lo largo de sus 30 años de servicio en la docencia, aprender a manejar las herramientas tecnológicas es lo más difícil que le ha tocado vivir como docente. Cuándo inició su carrera de maestra, fue asignada a una zona rural, y eso sin duda era difícil porque no se tenían condiciones ni siquiera de buenos caminos o transporte.

Pero ni ese momento se le ha hecho tan difícil como ahora, el tener que aprender a utilizar las herramientas tecnológicas para poder impartir mejor sus clases.

Falta de contacto

Adaptarse al uso de las tecnologías no es lo único difícil que como maestra le ha tocado vivir durante esta contingencia, la falta de contacto con sus alumnos, también ha resultado muy difícil.

“No se da ese contacto físico que es necesario e indispensable para llevar a cabo nuestro trabajo de verificar, de que los niños se acerquen con toda confianza a consultarnos. Y aquí lamentablemente no se puede hacer porque como el celular no es de ellos, a veces los papás no se los prestan más que para la clase. Este es un reto muy grande que nos ha tocado a muchos maestros, porque por la edad uno no está tan en contacto con ese tipo de herramientas tecnológicas, y se ve muy marcado el atraso generacional con otros compañeros que son más jóvenes y que manejan con mayor facilidad estas tecnologías”, comentó.

Muchas veces los maestros han sido el paño de lágrimas para los niños, su refugio y sus consejeros ante los problemas que viven en sus casas, algunos por situaciones de pobreza, separación de los padres o incluso maltrato.

“Sí he tenido alumnos que llegaban a la escuela gustosos porque es muy diferente estar en su casa por la violencia, y aquí juegan con sus compañeritos. También he tenido alumnos que son hijos únicos y no tienen primos o vecinos con quien jugar, y en la escuela era un escaparate para tener ese contacto con sus compañeritos y jugar con ellos”, comentó.

Durante este tiempo de clases a través de un monitor, la maestra Minerva Ruiz Cervantes, busca tratar de platicar con sus alumnos y preguntarles siempre cómo les fue, o cómo se sienten, a manera de hacerles saber que hay alguien que también se preocupa por ellos.

“Con las clases virtuales se ha perdido todo eso, el contacto, un abrazo, una palabra de aliento, cuando se siente mal el niño nosotros les brindamos ese apoyo moral de que se sientan comprendidos”, comentó.

La docente está esperando a que las autoridades determinen cuándo se va a regresar a clases presenciales. Ella considera que ya se encuentra lista para volver a las aulas.

“Yo quisiera que se realizará lo más pronto posible porque yo me jubilo este año y quería egresar con esta generación como despedida. Nos queda mes y medio del ciclo escolar, y sería algo necesario poder tener ese contacto con mis niños, estar cara a cara y verlos, preguntarles cómo están, ver cómo han crecido y que les ha pasado porque por una pantalla no se transmiten esas emociones”, comentó.

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Vacunada y preparada

La profesora señaló que ella ya se aplicó la vacuna contra el covid-19, tal como lo pidieron las autoridades y está lista para regresar al salón de clases.

Dice que como docentes se siente afortunada de contar con el apoyo de los padres de familia porque la mayoría de sus alumnos se conectan a la clase virtual que ella les imparte, eso ha permitido que los niños no tengan un atraso con los contenidos.

Aunque para ella implica más trabajo como docente, pues durante la mañana ve las clases que se transmiten a través de Aprende En Casa, que son las clases que sus alumnos toma por televisión.

Esa misma clase ella la toma para ver y conocer los contenidos que se abordaron, y por la tarde que se conecta en línea con sus alumnos para reforzar esos contenidos temáticos.

Como docente también ha tenido que diseñar estrategias para calificar los avances de sus alumnos, pues hay alumnos que no pueden contar con un celular o con internet para conectarse a clases y para ellos también tiene que diseñar estrategias de aprendizaje y evaluación.

Si bien, el trabajo se ha multiplicado con las clases virtuales, considera que como docente ha tenido que aprender para poder dar clases de calidad a sus alumnos.