Atrás del telón

Marco Arturo es maestro de teatro, comprometido y hábil, lleva en sus venas el mismo compromiso que cualquier docente: enseñar con amor y pasión

Adriana Estrada

El Mundo de Orizaba

Atrás del telón, hay una mente mágica, responsable y muy hábil, buscando que todo quede perfecto, y que la puesta en escena sea aún más espectacular que lo planeado, que deje un buen sabor de boca, pues los aplausos son el mejor pago para toda obra.

Marco Arturo Montero Gómez, es actor, maestro y director de teatro, su amor y pasión a este arte viene desde hace años, perfeccionando y estudiando más para poder dejar una marca de talento en cada estudiante que tiene la oportunidad de formar para alguna función.

Él es maestro de arte y al igual que los docentes de educación escolar, forma parte fundamental de la formación de estudiantes, por lo que el reconocimiento esté 15 de mayo, Día en qué se celebra a los Maestro en México, también es para él, por su trabajo en la formación de actuales y futuros actores de teatro, haciendo que sus enseñanzas cultiven el amor por este arte a cada vez más personas.

Sin duda, por sus enseñanzas actorales ha pasado más de una centena de estudiantes, hoy orgullosamente amantes del teatro, algunos ya maestros, y otros con lo que puede compartir escenarios, todos ellos llevando un poquito de lo que Marco ha podido dejar en su corazón: amar al teatro.

Las ideas y proyectos en la cabeza de Marco, siempre están presentes, y aunque ahora por la pandemia no se pueden ejecutar, continúa preparándose para que una vez se abran las puertas de los teatros su talento vuelva a verse en escena, y sus alumnos puedan seguir aprendiendo el arte de actuar y proyectar a un personaje.

Su amor al teatro empezó desde pequeño, al ver a su abuelo, quién fuera director de la Escuela Nacional de Teatro, Fundador de la Compañía de Teatro de Xalapa de la Universidad Veracruzana, y director de la revista Tramoya del Teatro de Xalapa, por lo que desde ahí despertó su interés por se reparte del teatro.

El comienzo

Mientras que su estudio en este arte empezó en el Instituto Regional de Bellas Artes con el maestro Julio Martínez Escamilla, concluyendo su carrera técnica de teatro, para años más tarde continuar sus estudios bajo la tutela de Abraham Oceransky y luego ser invitado para participar en una puesta en escena de la maestra nacional del teatro en 2007.

Su docencia en el teatro empezó hace más de 20 años, y a su corta edad empezó a compartir su conocimiento a un grupo de estudiantes de una escuela de Orizaba, para luego continuar abriendo más clases en distintos institutos en Orizaba, en el MAEV de Orizaba, algunos de Guadalajara, Xalapa.

“Conmigo los alumnos van a aprender hasta cierto punto, pero quiero que aprendan más de lo que yo les pude haber enseñado. La mayoría de mis alumnos se siguen dedicando al teatro, unos hasta ya me superaron. Un estudiante de la primera generación del INBAO, ya se fue a estudiar a Puebla la carrera, y eso es mucha satisfacción”, dijo el maestro.

Cómo parte de sus proyectos a corto plazo está el desarollo de monólogos en conjunto con la maestra Arely, aunque reconoce que como director de teatro se tienen muchas ideas en la cebeza, pero la realidad es que pocas se logran aterrizar, pues siempre se busca que lo ejecutado sea de calidad.

Para aprender este arte, el maestro Marco subraya que se necesita mucha disciplina, pues el talento va de la mano de la disciplina y ambos hace que todo funcione, eso es lo que al inicio de cada ciclo expone a sus alumnos.

Dice que para ser maestro se necesita de continua capacitación y estudio, leer mucho teatro, que es lo que él sigue haciendo, pues su deseo por seguir siendo maestro de arte es parte de su vida.

Actualmente Marco lleva administra una cafetería en la zona Norte de la ciudad, adaptada a un escenario de teatro, con su telón, donde prepara pequeños números teatrales que le permitan seguir compartiendo lo que esté arte le ha sembrado en su corazón y en su cabeza.

Invitó a qué se inscriban al Instituto Muncipal de Bellas Artes, y le permitan enseñar lo que el ha aprendido a lo largo de los años del teatro, pues parte de sus objetivos es “sembrar” en cada corazón el amor a este arte.