Apasionados por la docencia

Ricardo, Ángeles, Mariela y Marijose, es una familia de maestros de educación física los que se les sumó Luis Enrique, que viven y sienten un gran compromiso con la sociedad, en especial los niños y jóvenes

Mary Chuy Rodríguez

El Mundo de Orizaba

Para la familia Castillo Vázquez la docencia significa más que una pasión, ha pasado a convertirse en un estilo de vida que comparten de generación en generación, con un amor y dedicación que pocos llegan a tener.

Ricardo, Ángeles, Mariela y Marijose, son quienes integran esta peculiar familia en la que todos son maestros de educación física, además recientemente a ellos se sumó Luis Enrique García, esposo de Majo, quien también es parte de este gremio.

Hace más de 20 años los maestros Ricardo y Ángeles quedaron flechados, iniciando así una vida juntos, compartiendo muchas experiencias como profesores. Posteriormente llegaron sus dos hijas, quienes prácticamente toda su vida han estado ligadas al deporte, siempre viendo de cerca las hazañas de sus padres, quienes se han distinguido por su profesionalismo.

“Yo desde pequeño disfruté mucho jugar, siempre he estado en movimiento y eso es la educación física, para mí es un orgullo ver el impacto que he tenido con mis alumnos, pero sobre todo con mis hijas, tengo incontables experiencias a lo largo de mi vida”, compartió el profesor Ricardo, quien fue prácticamente el pionero del voleibol en Orizaba.

“Desde pequeña siempre tuve en mi mente el deporte y eso hizo que después me apasionara por la educación física, para mí esta profesión da herramientas para la vida y ahora que lo veo reflejado en nuestras hijas es un aspecto de satisfacción muy grande, por que sin duda lo que ellas vivieron de pequeñas a nuestro lado fue fundamental”, explicó la maestra Ángeles Vázquez, quien actualmente es Asesor Técnico Pedagógico.

Inspiradas por sus progenitores Mariela y Majo decidieron estudiar también educación física, actualmente ambas ya están laborando y representan un orgullo para sus padres por el importante crecimiento profesional que cada uno ha forjado.

Si bien ellas reconocen que no es un camino fácil por tener la presión de ser comparadas con sus padres, están contentas de sus logros.

“Son muchas anécdotas las que hemos vivido como familia, pero considero la mejor, el reconocimiento que hemos ganado poco a poco en algún momento de nuestras vidas. En un principio sólo nos llamaban las hijas del profe Castillo y la maestra Ángeles. Sin embargo, fuimos creciendo, esforzándonos y trabajando, ahora nos llaman las Hermanas Castillo, o mejor aún se refieren a nuestros padres, como los papás de las hermanas Castillo”, dijo Majo.

Resaltando que el compromiso que tienen no es sólo como familia sino con la sociedad: “La docencia para nosotros es un gran compromiso con la sociedad en especial los niños y jóvenes que han pasado por nuestras manos, independientemente que una gran satisfacción compartir espacios y profesión con mis padres y hermana”, añadió Mariela.

Para ellos ser una familia de docentes les ha dado la oportunidad de apoyarse en sus sueños y proyectos, dándoles la oportunidad de vivir un lazo especial.

Ser maestro es:

“Un gran compromiso con la sociedad en especial con los niños y jóvenes que pasan por nuestras manos”.

Mariela Castillo

“Ser ejemplo a seguir de muchas personas sobre todo de nuestros alumnos”

Marijose Castillo

“Para mí la docencia es mi vida, es un gran compromiso con la sociedad”

Ángeles Vázquez Osorio

“Es un estilo de vida que he compartido desde que era niño y es un orgullo ahora ver a mis hijas en esta misma profesión”

Ricardo Castillo.