Más madre que abuela

Ana De la Luz
El Mundo de Córdoba

Con 76 años de edad, 48 de ellos trabajando en el Ayuntamiento y combinándolo con otros quehaceres que le permitieron darle estudio no sólo a sus dos hijos sino también a sus dos nietos, Nemoria Bautista González es considerada un ejemplo de que la edad no es obstáculo para ser el pilar de una familia y cumplir con el rol de madre ¡hasta con sus nietos!.

Ella ayuda a su esposo enfermo y aunque ya puede jubilarse y cederle su plaza a su nieta, insiste en dar lo mejor de sí como mujer, madre y empleada en tanto se arregla ese trámite pues considera que aún tiene mucho que aportar para motivar a sus descendientes a ser productivos y trabajar honradamente y de manera responsable.

Sus compañeros le llaman de cariño “La abuela” porque coinciden que encuentran en ella no sólo el apoyo en las actividades de la oficialía del Registro Civil donde lleva más de 15 años colaborando, sino también en más de una ocasión han obtenido un consejo, como una figura materna, razón por que en este Día de las Madres le expresaron sus mejores deseos, principalmente salud y tranquilidad.

Vecina del fraccionamiento los Pinos en Fortín, Nemoria ingresó al palacio municipal desde el año 1973 y desde entonces distribuye su tiempo entre la atención a su familia en el municipio vecino y sus responsabilidades en la oficialía de esta ciudad. Actualmente es la encargada de cotejar las actas de nacimiento para detectar si tienen algún error y se corrija.

“Tengo a mi esposo, dos hijos, un yerno, una nuera, tres nietos y dos bisnietas y es la familia la que me impulsa a seguir adelante. En mi trayectoria, estuve en el ex reclusorio, luego en la regiduría Cuarta, después en Agropecuario y al final aquí en el Registro Civil”, compartió.

Nemoria cumplirá 77 años en septiembre, pero conserva el ánimo de una joven, brindando atención a la ciudadanía y cumpliendo con su encomienda que es una acción clave para la entrega de copias certificadas de actas y que éstas no tengan algún dato equívoco.

Hace de todo

Pero no ha sido el trabajo de oficina su única ocupación, Nemoria compartió que en la necesidad de mejorar sus condiciones de vida también incursionó como asistente de un taller mecánico por diez años; otra década la pasó trabajando en un laboratorio dental con sus hermanos, trece años practicó estilismo.

Con el tiempo se animó a la venta de ropa, zapatos, perfumes y cosméticos por catálogo y utensilios de plástico, sin embargo, la pandemia de covid-19 la limitó en esas actividades e incluso le obligó a irse a casa por ser parte de uno de los sectores vulnerables lo cual le afectó anímicamente.

“Con este problema sanitario sentía mucha angustia estando en casa porque deja uno de hacer otros trabajos, pero gracias a Dios con la pensión del adulto mayor es un apoyo importante y en casa no dejamos de vender los productos y una que otra cháchara”, dijo.

Ser maestra, ensueño sin poder cumplir

Nemoria señaló que uno de sus más grandes deseos que ya no pudo lograr era convertirse en maestra pero ante la falta de recursos no pudo cumplir ese objetivo, por esa razón, señaló que se siente satisfecha haber podido dar estudio a sus hijos y también a sus nietos, siendo uno de ellos el que se graduó como ingeniero mecánico industrial.
“Pues me hubiera gustado ser maestra pero no tuve la oportunidad; no tengo ni la secundaria terminada pero mi nieto Juan Alberto, gracias a Dios le pude costear su carrera y ahora está trabajando en una automotriz en San Luis Potosí. El otro nieto Getsael trabaja en el ADO; también lo apoyé pero se quedó en cuarto semestre de arquitectura y mi hija Gildary es licenciada en Educación preescolar”, precisó.
Enfatizó que lo más importante en su vida es Dios a quien le agradece la familia que le dio junto con su esposo quien estuvo delicado el año pasado igual que ella, pero ahora están estables. Nemoria dedicó un mensaje a sus hijos.
“Les diría que tienen un ejemplo a seguir, que deben cuidar a su familia que es importante y no olvidarnos a nosotros como padres porque en mi persona nunca he escatimado nada por ellos. Para mí mis hijos son un regalo de Dios pues uno lo que desea en la vida, es un hijo para cuidarlo, protegerlo, educarlo y enseñarle a ganarse la vida”, enfatizó.
Para la madre de dos hijos, el sacrificio de tiempo para con su familia ha sido compensado con los resultados por ello, consideró que no hay pretextos para salir adelante sin descuidar a los seres queridos. “A veces no nos alcanza el salario, pero nos esforzamos y lo ampliamos para ellos para darles, no lujos, sino educación y alimento”, dijo.

ELLA ES EJEMPLO DE VOCACIÓN DE SERVICIO Y AMOR MATERNAL: OFICIAL

El oficial del Registro Civil, Norman Jiménez Ramírez confirmó la devoción que Nemoria comparte por el trabajo y por su familia, por lo cual la consideró como un ejemplo de vida pues continúa siendo productiva por amor a sus hijos, esposo y demás descendientes.

“Es un ejemplo de vida para los hombres y mujeres de perseverancia de que cuando se quiere se puede y, sobre todo un ejemplo para los y las jóvenes; ella es una institución en el Registro Civil por su experiencia grande pues puede atender cualquier tema. Y este 10 de mayo la felicito como a las demás compañeras por ser ordenadas, responsables y dar resultados”, expresó.

Comentó que en esa oficialía le conocen como “La Abuela” y se ha ganado el cariño, respeto y admiración a su persona y labor. En ese lugar, la mayoría de las empleadas son amas de casa y madres de familia que tienen que dividir su tiempo.

“Le he admirado el hecho de que su familia depende mucho de ella y que a pesar de la pandemia y de las cuestiones económicas, el sustento diario lo lleva nuestra amiga a su casa. Se tiene que cuidar y no tiene permitido enfermarse”, expresó.

LA FRASE:

“Nuestra amiga y compañera es pilar de su familia, lo cual se le admira y respeta pues a pesar de la pandemia no baja la guardia; no es de las personas que faltan ni por temas de salud. Es una guerrera”. Norman Jiménez Ramírez, oficial del Registro Civil.